#PLANAZOSPARADORES
Son el corazón de la naturaleza. Espacios protegidos donde se conserva el alma de la vida natural. Hombres, animales y plantas en busca del equilibrio perfecto, de la armonía total. Se extiende la primavera sobre parajes excepcionales, por paisajes únicos, tiñe de mil colores la profundidad del bosque, refleja el solsticio en las aguas cristalinas de lagos y cascadas.
En el centro de la provincia de Málaga y delimitado por las serranías de Ronda y Antequera, se haya el Desfiladero de los Gigantes. Salpicado por una veintena de cavidades, el cañón tiene una impresionante profundidad de más de 300 metros tallada por el paso inexorable del río Guadalhorce. En este suntuoso enclave se encuentra el Caminito del Rey. Una vertiginosa senda aérea de apenas un metro de anchura, construida en las paredes del desfiladero.
Su terraza es un mirador privilegiado para contemplar los magníficos atardeceres de la isla que dejan colores y estampas únicas.
La mezcla de influencias y sabores, las infinitas especias, las almendras y frutas tropicales, junto a las carnes y los quesos desparraman un exótico universo gastronómico.
Cualquier época del año es buena para perderse por escarpados caminos o entre el misterioso silencio de bosques milenarios. Adentrarse en los profundos cañones de la Sierra de Ayllón se antoja como una experiencia inolvidable. Quizá por la majestuosidad de sus cascadas o la belleza de sus apacibles lagos.

Las peripecias de los contrabandistas de antaño son un clásico del imaginario colectivo de pueblos y ciudades fronterizos que, durante siglos, han visto como muchos de sus paisanos se acogían a este modus vivendi como vía de subsistencia. La comarca catalana del Alt Urgell y, concretamente, las villas más cercanas a Andorra, no fueron una excepción.
Ahora las panorámicas que ofrecen estos lugares parecen sacadas de una postal.