El Parador de Turismo Raimundo de Borgoña, de Ávila, se ha propuesto incorporar el cocido a su propuesta culinaria con el fin de incrementar el atractivo de su oferta entre semana, poniendo de manifiesto con este plato tradicional que la experiencia gastronómica del establecimiento de la capital abulense va mucho más allá del afamado chuletón de ternera avileña, las patatas revolconas o las judías de El Barco.

 

Los exclusivos lechazos de las mejores ganaderías de alta montaña de los Picos de Europa, una carne premium que se comercializa bajo la marca Pro Biodiversidad impulsada por la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, han regresado a la carta del Parador de Cangas de Onís. Un producto muy estacional y limitado ya que únicamente se produce en esta época del año.