En el Parador de Baiona, en la provincia de Pontevedra, se elabora el pulpo á feira (polbo á feira) siguiendo la tradición más arraigada de las costas gallegas.

El pulpo se cuece lentamente en agua hirviendo, respetando los tiempos necesarios para conseguir una textura tierna y jugosa. Una vez cocido, se corta en rodajas sobre plato o tabla de madera y se adereza de forma sencilla pero esencial:

El Parador de Turismos de Sigüenza ha apostado por la carne de conejo para su participación en la décimo octava edición del Concurso de Pinchos y Tapas Medievales de la localidad seguntina, una fuente de proteína muy popular y valorada durante aquella época, especialmente a partir de la proliferación de su cría en cautividad, que ya practicaban los romanos, a partir de la Baja Edad Media, liderada por monjes en conventos y monasterios.