El Parador de Soria ha dado el pistoletazo de salida a una de sus propuestas gastronómicas más esperadas a lo largo del año: su menú micológico. Una cita culinaria enmarcada dentro de una amplia experiencia que, además de la degustación, incluye también salidas al campo junto a guías expertos para la búsqueda y clasificación de setas y hongos.

Era lunes. Pero no un lunes cualquiera de una mañana cualquiera. Ese día, el 10 de agosto de 1519, cambió la concepción del mundo. Cambió la Tierra tal y como la conocemos ahora. Se inició un proceso que convirtió al mundo en un objeto abarcable. Los mares dejaron de ser inconmensurables. Las islas, los paraísos soñados, dejaron de ser inhóspitos y virginales.

Verde y azul, calor y frescor, mar y montaña. El norte peninsular es contraste y sorpresa. Os prometemos una ruta por las ciudades, el mar, el interior y hasta las mismísimas entrañas de la tierra. Un soplo de aire fresco en un espacio absolutamente espectacular.

Son el corazón de la naturaleza. Espacios protegidos donde se conserva el alma de la vida natural. Hombres, animales y plantas en busca del equilibrio perfecto, de la armonía total. Se extiende la primavera sobre parajes excepcionales, por paisajes únicos, tiñe de mil colores la profundidad del bosque, refleja el solsticio en las aguas cristalinas de lagos y cascadas.
Arcos de la Frontera, Antequera, Ronda o Málaga. Paradas obligadas en la Ruta de los Almorávides y Almohades. Dos dinastías que forjaron grandes imperios en el Norte de África y la Península Ibérica entre los siglos XI y XII. Y una de las sendas más bellas y extensas que brinda el territorio andaluz para recuperar parte de ese legado.

En el centro de la provincia de Málaga y delimitado por las serranías de Ronda y Antequera, se haya el Desfiladero de los Gigantes. Salpicado por una veintena de cavidades, el cañón tiene una impresionante profundidad de más de 300 metros tallada por el paso inexorable del río Guadalhorce. En este suntuoso enclave se encuentra el Caminito del Rey. Una vertiginosa senda aérea de apenas un metro de anchura, construida en las paredes del desfiladero.
Su terraza es un mirador privilegiado para contemplar los magníficos atardeceres de la isla que dejan colores y estampas únicas.
La mezcla de influencias y sabores, las infinitas especias, las almendras y frutas tropicales, junto a las carnes y los quesos desparraman un exótico universo gastronómico.