Sin desaliento ante las restricciones por la crisis sanitaria de la covid-19 el Parador de Alcalá de Henares se mantiene fiel a una de sus grandes citas habitual de cada mes de febrero: la Semana Gastronómica. Unas jornadas que cumplen su trigésimo quinta edición y que, junto las Cervantinas de octubre, son el buque insignia de los restaurantes de la asociación de hostelería Alcalá Gastronómica-Fomentur.

 

En Paradores somos amantes del cuchareo y no podíamos pasar la celebración del Día Mundial de las Legumbres para compartir algunos de los numerosos platos que elaboramos con estos nutritivos vegetales. Unas semillas comestibles que forman parte del acervo cultural de nuestro país y son una de las piedras angulares de la Dieta Mediterránea.

De la surtida cesta de la compra de Paradores asoma hoy un acreditado producto altamente valorado por su color, sabor y aroma: el Azafrán de La Mancha. Una especia derivada de los estigmas secos del pistilo de la flor de Crocus sativus cuyo extendido uso prestigia la cocina de la cadena pública hotelera mucho más allá de los establecimientos enclavados en su zona de producción.

 

azafrán

 

En busca de los singulares productos de kilómetro cero y de temporada que nutren la cocina regional y de cercanía que caracteriza a Paradores, hoy, en plena campaña cinegética, nos centramos en una de las piezas de caza mayor más preciadas culinariamente en nuestro país: el ciervo. Una carne silvestre que, además de estar presente en la carta de otros muchos Paradores enclavados o próximos a privilegiados espacios naturales ricos en fauna salvaje, es considerada la joya olvidada de la gastronomía del Campo Arañuelo.