El Parador de la Seu D’Urgell es uno de los ocho restaurantes que participan en la sección El Joc a Taula (El juego en la mesa) programada dentro del Festival del Joc del Pirineu (Festival del Juego del Pirineo), que se celebrará en la localidad leridana los días 1, 2 y 3 de abril. Un evento que persigue vivir con actitud lúdica un fin de semana y disfrutar de un montón de propuestas diferentes y especiales para compartir con amigos, con familia y con uno mismo y dentro del cual los restaurantes ofrecerán u
La Miel Camino de Santiago, una de cuyas colmenas apadrina el Parador de Villafranca del Bierzo, ha sido reconocida como la Mejor Miel de Castaño de España. Un premio otorgado en el IV Concurso de Mieles Monoflorales fallado en el marco del 10º Congreso Nacional de Apicultura celebrado el pasado mes de febrero.
Dicen que Asturias posee algunos de los parajes naturales más bellos de España y que es en otoño cuando cobran su máximo esplendor y se muestran, si cabe, más hermosos. Tonos cobre, anaranjados, rojizos y dorados tiñen el paisaje, que en esta época desprende el característico olor a tierra mojada por el orbayu, esa lluvia fina, casi imperceptible, que todo lo empapa.
Inculcar en los más pequeños la importancia de una alimentación sostenible, a la par que se ofrece una atractiva alternativa de ocio en el periodo otoñal orientada al turismo familiar, es el objetivo de los talleres de cocina para niños que Paradores va a poner en marcha el próximo mes de noviembre.
El chef del Parador de Corias, Abraham Alonso, ha participado como invitado en el programa "El Carboneru" de la Radio Televisión del Principado de Asturias (RTPA). Un espacio televisivo en torno a la gastronomía en el que el popular cocinero y presentador David Montes viaja por la geografía asturiana junto a su inseparable cocina de carbón.
Solo sobrevolar el cabo Fisterra permite acercarse un poco a la desafiante orografía de A Costa da Morte, que se entrega con altivez a la fiereza del indomable Atlántico. De sus peligros saben los navegantes que no pierden de vista los faros. De la fuerza de las olas hablan sus playas, de arena fina y blanca, que nos regalan uno de los paisajes con más hechizo de la cornisa gallega. Se trata de una aventura senderista de 200 kilómetros que, desde Malpica a Cabo Finisterre, pretende avistar el final del mundo.