Seis maneras de decir te quiero en Paradores
11 de Febrero 2026

En el mes del amor, regalar tiempo, belleza y experiencias únicas se convierte en la mejor declaración. San Valentín no es solo un día, sino un recuerdo que se construye a cada instante compartido.

Te proponemos desde dormir bajo un cielo estrellado en Gran Canaria, hasta cenar a la luz de los jardines nazaríes de La Alhambra, planes pensados para conectar, sorprender y celebrar el amor. Descubre seis experiencias únicas que transforman un viaje en un recuerdo imborrable, seis formas de decir “te quiero” sin palabras.

 

Dormir bajo las estrellas

 

Dormir juntos bajo un cielo limpio, rodeados de silencio y montañas, mientras el universo se despliega sobre vosotros no es una metáfora aquí, es una realidad que comienza en el Parador de Cruz de Tejeda, uno de los puntos más altos de Gran Canaria.

Desde sus terrazas, el paisaje cultural del Risco Caído y los espacios sagrados de las montañas, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, se extienden ante vosotros como un escenario natural incomparable. Durante el día, el famoso mar de nubes envuelve el entorno y al caer la noche, el cielo se despeja y se convierte en el verdadero protagonista.

La experiencia se completa con las sesiones de astroturismo, pensadas para disfrutar en pareja con mantas, cacao caliente y el silencio absoluto mientras las estrellas dibujan constelaciones sobre vuestras cabezas.

Durante el día, el cercano pueblo de Tejeda, uno de los más bonitos de España, invita a pasear sin rumbo entre casas blancas y balcones de madera, mientras los senderos que conducen al Roque Nublo recompensan el esfuerzo con vistas que alcanzan incluso al Teide. Y al regresar, puedes aprovechar el spa del Parador, con circuito de aguas interior y exterior, que ofrece el descanso perfecto, prolongando la sensación de bienestar y conexión.

RESERVA EN EL PARADOR DE CRUZ DE TEJEDA

 

Cena romántica con vistas históricas

 

Cenar juntos rodeados de jardines nazaríes, con La Alhambra iluminada y Granada extendiéndose a vuestros pies, es una de esas experiencias que transforman una noche en recuerdo. En el Parador de Granada, la cena romántica no es solo el plan principal, es el corazón de la estancia.

Ubicado dentro del recinto de La Alhambra, este antiguo convento construido por los Reyes Católicos sobre un palacio nazarí ofrece un entorno de belleza serena y privilegio absoluto. En el restaurante del Parador, la gastronomía granadina se presenta como un viaje por siglos de mestizaje cultural con platos como el remojón granadino, gazpachos, habitas con jamón, rape en salsa mozárabe o cabrito a la alpujarreña, todo acompañado por vistas directas a los jardines del Generalife.

Para una velada más informal, el espacio gastronómico del Parador, El Almorí del Generalife, propone una carta evocadora, con sabores que remiten a las mil y una noches. Tras la cena, pasear por los patios, escuchar el murmullo del agua y contemplar la ciudad desde lo alto convierte el momento en un romance elegante, pausado y profundamente especial.

RESERVA EN EL PARADOR DE GRANADA

 

Despertar con el mar a los pies

 

Despertar juntos, abrir la ventana y descubrir que el Atlántico es lo primero que veis convierte la mañana en un regalo. En el Parador de Baiona, el mar es parte de la experiencia.

Situado en la península de Monterreal, este Parador ocupa una antigua fortaleza con siglos de historia. Entre castillo medieval y palacio gallego, ofrece estancias elegantes desde las que contemplar la Bahía de Baiona en toda su amplitud. Los desayunos se alargan frente al océano, y los paseos por la muralla se convierten en momentos de calma compartida.

Baiona invita a perderse por su casco histórico, recorrer el paseo marítimo o brindar en la terraza mientras el mar marca el ritmo del día. Muy cerca esperan las Islas Cíes, con la mítica Praia de Rodas, y playas tranquilas donde disfrutar del Atlántico.

RESERVA EN EL PARADOR DE BAIONA

 

Spa y desconexión total

 

Desconectar del mundo juntos, dejar fuera el ruido y sumergirse en un silencio cuidado, es el verdadero lujo de una escapada romántica. En el Parador de Alcalá de Henares, esa desconexión se vive bajo bóvedas centenarias.

El spa del Parador se encuentra bajo la antigua iglesia conventual del siglo XVII, un espacio único que invita a relajar cuerpo y mente en pareja. El contraste entre la arquitectura histórica y el diseño contemporáneo crea una atmósfera íntima, perfecta para bajar el ritmo y reconectar.

Fuera del Parador, Alcalá de Henares despliega todo su patrimonio cultural. La ciudad natal de Cervantes, la Universidad de Alcalá, la Plaza de Cervantes y el Corral de Comedias, pasear por su casco histórico completa una experiencia donde bienestar y cultura se funden en equilibrio.

RESERVA EN EL PARADOR DE ALCALÁ DE HENARES

 

Atardeceres de cine

 

Ver el sol caer directamente en el Atlántico, sin edificios, sin ruido y sin distracciones, es una experiencia que se puede disfrutar desde el Parador de El Hierro, cada atardecer es una escena cinematográfica protagonizada solo por vosotros y la naturaleza.

Situado entre una montaña volcánica y una playa de arena negra, el Parador ofrece vistas abiertas al océano desde las habitaciones. El contraste entre el mar oscuro, el cielo inmenso y la luz dorada del ocaso crea un espectáculo hipnótico, lento y profundamente emocional.

Durante el día, la isla invita al buceo en aguas cristalinas, al senderismo entre volcanes y bosques de sabinas o al descanso en piscinas naturales como el Charco Azul. Pero es al caer la tarde cuando El Hierro despliega su magia y confirma por qué este es un destino ideal para un romanticismo salvaje y auténtico. Y que mejor que una cita al atardecer.

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Noche medieval a la luz de las velas

 

Pasar la noche en un castillo auténtico, cenar entre muros de piedra y pasear a la luz de las velas es una forma de viajar en el tiempo. El Parador de Sigüenza, situado en una fortaleza del siglo XII, ofrece una experiencia medieval única para compartir en pareja.

Sus salones abovedados acogen cenas donde la gastronomía castellanomanchega con asados, migas y cocina tradicional, se disfrutan en un ambiente solemne y acogedor. Las habitaciones, con vistas al casco histórico, invitan a soñar despierto y a dejarse llevar por la atmósfera del lugar.

Fuera del castillo, Sigüenza despliega su riqueza monumental donde podrás visitar la catedral, la Casa del Doncel, la Plaza Mayor y las iglesias románicas. Y muy cerca, el Parque Natural del Barranco del Río Dulce ofrece naturaleza y tranquilidad para completar una escapada que parece escrita para dos.

RESERVA EN EL PARADOR DE SIGÜENZA