Verano también es caminar al ritmo del bosque, flotar en aguas dulces que parecen inventadas para la siesta y dejarse envolver por paisajes que huelen a tierra, a piedra antigua, a sombra fresca. Cada vez más viajeros miran hacia el interior en busca de experiencias que combinan naturaleza, cultura y relax sin renunciar al encanto del buen dormir y el buen comer. Desde sierras y embalses hasta pazos con historia y jardines que invitan al paseo, aquí van seis Paradores donde el verano se vive verde, lento y con chapuzones de altura.