El arte de veranear tierra adentro
30 de Julio 2025

Verano también es caminar al ritmo del bosque, flotar en aguas dulces que parecen inventadas para la siesta y dejarse envolver por paisajes que huelen a tierra, a piedra antigua, a sombra fresca. Cada vez más viajeros miran hacia el interior en busca de experiencias que combinan naturaleza, cultura y relax sin renunciar al encanto del buen dormir y el buen comer. Desde sierras y embalses hasta pazos con historia y jardines que invitan al paseo, aquí van seis Paradores donde el verano se vive verde, lento y con chapuzones de altura.

 

Sierra de Guadarrama

 

Muy cerca de Madrid, la Sierra de Guadarrama ofrece un paisaje que invita a respirar hondo y dejarse llevar por el ritmo lento de la naturaleza. Al amanecer, las cumbres del Macizo de Peñalara se tiñen de luz suave y dorada, mientras los senderos serpentean entre pinares y lagunas silenciosas. Es el mejor momento para explorar sin prisa, cuando todo parece estar todavía en calma.

Más tarde, cuando el día avanza, la propuesta cambia de forma, pero no de esencia: la Boca del Asno, en Valsaín, regala pozas y piscinas naturales donde refrescarse y fluir con la corriente del verano. Al caer la tarde, el Real Sitio de San Ildefonso despliega todo su esplendor con el espectáculo de fuentes de La Granja, una coreografía de agua e historia al aire libre.

El final perfecto te espera a solo unos pasos, en el Parador de La Granja, instalado en la majestuosa Casa de los Infantes del siglo XVIII. Sus jardines invitan al paseo, su piscina y spa al descanso, y su terraza, al placer de ver cómo la tarde se transforma en noche sin necesidad de medir el tiempo.

RESERVA EN EL PARADOR DE LA GRANJA

 

Hoz de Pelegrina

 

A solo unos kilómetros del imponente Castillo de Sigüenza, el Barranco del Río Dulce abre un anfiteatro natural donde los buitres leonados sobrevuelan el cielo y el agua dibuja meandros entre la roca. La Hoz de Pelegrina es un paraíso para caminantes: senderos suaves, miradores estratégicos y rincones donde el silencio se rompe solo con el murmullo del río. Una escapada perfecta para enlazar historia medieval y naturaleza en estado puro.

El Parador de Sigüenza ocupa un castillo medieval del siglo XII que domina la ciudad desde lo alto. Sus muros de piedra, salones señoriales y habitaciones con vistas a la vega del río transportan a otra época. Aquí, la historia se vive en primera persona, y su gastronomía es un homenaje a la cocina castellana con un toque actual.

 

RESERVA EN EL PARADOR DE SIGÜENZA

 

Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre

 

En el corazón de la Montaña Palentina, este parque natural es un mosaico de lagunas glaciares, picos afilados y valles donde aún pastan caballos y vacas en libertad. Aquí nace el río Carrión, y cada estación lo pinta de colores distintos. 

En verano, sus sendas son un refugio fresco: el verde se impone, el aire huele a brezo y las aguas invitan a detenerse. Ideal para combinar el descanso en el Parador con jornadas de montaña o paseos fotográficos al atardecer. El Parador de Cervera de Pisuerga se asoma a un balcón natural con vistas espectaculares al embalse de Ruesga y las montañas circundantes. El Parador se funde con el paisaje, creando un ambiente cálido y acogedor. Su restaurante celebra los sabores de la montaña palentina, desde guisos contundentes hasta postres caseros que saben a hogar.

 

RESERVA EN EL PARADOR DE CERVERA DE PISUERGA

 

Torcal de Antequera

 

Un paisaje casi lunar, modelado durante millones de años por el viento y el agua. El Torcal de Antequera sorprende con sus formaciones kársticas únicas en Europa, un laberinto de piedra caliza que parece esculpido a mano. Entre dolinas, torres rocosas y pasadizos naturales, el verano aquí se disfruta temprano en la mañana o al caer la tarde, cuando la luz dorada transforma la roca en un espectáculo visual. A pocos minutos del Parador, es una de las joyas geológicas de Andalucía.

El Parador de Antequera es un oasis contemporáneo bañado por la luz del sur en el que su piscina invita a la calma tras un día de excursiones. El restaurante rinde homenaje a la despensa andaluza, con recetas que combinan tradición y frescura, perfectas para saborear mientras el atardecer tiñe el cielo de tonos dorados.

RESERVA EN EL PARADOR DE ANTEQUERA

 

Bosque de Valonsadero

 

A las afueras de la ciudad de Soria, el Monte Valonsadero es un pulmón verde donde encinas, quejigos y jaras conviven con pinturas rupestres escondidas entre la roca. Senderos fáciles invitan a pasear sin prisas, a detenerse en miradores naturales o a dejar que el aroma de la jara guíe el camino. En verano, sus claros se llenan de luz y el rumor del Duero, cercano, acompaña cada paso. Un plan perfecto para quienes buscan combinar naturaleza, arte prehistórico y un descanso en el Parador.

El Parador de Soria se alza sobre un promontorio que regala unas de las mejores vistas del río Duero y la ciudad. Su interior, luminoso y confortable, combina diseño actual con guiños a la tradición castellana. En su restaurante, los sabores de la tierra —como el torrezno o la mantequilla soriana— se reinterpretan con elegancia, convirtiendo cada comida en una experiencia de territorio.

RESERVA EN EL PARADOR DE SORIA