Piscina, playa, naturaleza, buena gastronomía y destinos llenos de planes. Si eso es lo que le pides al verano, estos Paradores tienen mucho que decir.
Porque el verano también va de pegarte un buen desayuno, de darse un chapuzón después de visitar el destino, de descubrir paisajes sorprendentes a pocos kilómetros o de sentarse a la mesa para probar la cocina más auténtica del lugar.
Te proponemos cinco Paradores perfectos para disfrutar de la temporada estival dentro y fuera del Parador. Desde la costa cántabra hasta la Isla Bonita, pasando por el Delta del Ebro, la Sierra de Guadarrama o los paisajes de Gredos. Destinos para aprovechar el verano al máximo.
Un verano entre pueblos con encanto y playas del Cantábrico
Si para ti el verano es sinónimo de playa, buena mesa y escapadas que combinan naturaleza y patrimonio, Santillana del Mar lo tiene fácil para convertirse en uno de tus destinos favoritos de la temporada.

El Parador de Santillana Altamira, recientemente renovado, es una excelente base para descubrir uno de los pueblos más bonitos de España. Sus calles empedradas, las casonas con escudos nobiliarios y la Colegiata de Santa Juliana invitan a recorrer la villa mientras descubres algunos de los rincones más emblemáticos de Cantabria.
Pero el verano aquí también se disfruta junto al mar. A menos de diez kilómetros te esperan las playas de Suances, mientras que destinos como Comillas o San Vicente de la Barquera permiten completar la escapada con jornadas de costa, patrimonio y gastronomía marinera.

La ubicación del Parador también facilita visitar algunos de los grandes atractivos de la región, como las Cuevas de Altamira, a apenas dos kilómetros, el Parque de la Naturaleza de Cabárceno o la espectacular cueva de El Soplao.

Y cuando llegue la hora de sentarse a la mesa, en el Parador de Santillana Gil Blas te espera el restaurante El Jardín de Gil Blas, situado a pocos metros del Parador de Santillana Altamira, y que propone un recorrido por la cocina tradicional cántabra basada en el producto de proximidad y las recetas más representativas de la región.
Verano entre piscina, playa y naturaleza en el Delta del Ebro
Si para ti el verano es combinar piscina, playa, naturaleza y buena gastronomía, Tortosa reúne todos los ingredientes para una escapada completa.

Situado junto al castillo de la Suda, el Parador de Tortosa ocupa una posición privilegiada sobre la ciudad y cuenta con piscina exterior, una de las mejores aliadas para refrescarse después de una jornada de visitas. Desde sus habitaciones y salones se disfrutan además magníficas vistas del conjunto histórico de Tortosa y del Delta del Ebro.
La ciudad merece una visita. Su Catedral de Santa María, el barrio judío, los Reales Colegios, los Jardines del Príncipe o los edificios modernistas permiten descubrir una de las ciudades con más patrimonio del sur de Cataluña.

Pero el verano aquí se disfruta especialmente en el entorno natural. El Parque Natural del Delta del Ebro, Reserva de la Biosfera, se encuentra a pocos kilómetros y ofrece playas, rutas en bicicleta, observación de aves y algunos de los paisajes más singulares del Mediterráneo. Además, en apenas veinte minutos puedes llegar a la costa para disfrutar de una jornada junto al mar.

La gastronomía local está inevitablemente ligada al Delta. Arroces, pescados, mariscos y productos de la huerta protagonizan una cocina con identidad propia que convierte cada comida en una parte más del viaje. Y eso lo saben bien en el Parador, donde se come increíble.
Verano entre mar, volcanes y cielos estrellados
Si buscas temperaturas suaves, paisajes sorprendentes y planes al aire libre durante todo el día, La Palma es uno de esos destinos que parecen hechos para el verano.

El Parador de La Palma se encuentra entre el aeropuerto y Santa Cruz de La Palma, rodeado de jardines con más de setenta especies vegetales y con una piscina orientada al Atlántico desde donde disfrutar de las vistas mientras te das un baño.
La isla ofrece infinitas posibilidades para quienes disfrutan de la naturaleza. Desde el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente hasta el Roque de los Muchachos, pasando por los paisajes volcánicos de Tajogaite, cada excursión descubre una cara diferente de la Isla Bonita.

Y si hablamos de refrescarse, además de la piscina del Parador, La Palma cuenta con espectaculares piscinas naturales como Charco Azul o La Fajana, donde el océano y la roca volcánica crean algunos de los rincones más fotografiados de la isla.

Y cuando cae la noche llega otro de los grandes espectáculos del verano en La Palma. La isla está reconocida como Destino Starlight y cuenta con algunos de los cielos más limpios del mundo para la observación astronómica. Desde el Parador podrás disfrutarlo.
Verano entre fuentes, naturaleza y gastronomía segoviana
Si tu plan ideal para el verano combina agua, rutas por la naturaleza y buena mesa, La Granja de San Ildefonso tiene mucho que ofrecer.

El Parador de La Granja ocupa la histórica Casa de los Infantes, un edificio del siglo XVIII que hoy combina patrimonio y confort con piscina exterior, zona wellness y spa. Un lugar perfecto para descansar después de un día de excursiones por la provincia de Segovia.
Muy cerca se encuentra el Real Sitio de La Granja, uno de los conjuntos monumentales más impresionantes de España. El Palacio Real, sus jardines y las monumentales fuentes son una visita imprescindible en cualquier época del año, pero especialmente atractiva durante los meses de verano.

Para quienes buscan naturaleza y actividades al aire libre, el entorno ofrece numerosas opciones. Desde rutas por el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama hasta paseos por el Pinar de Valsaín o excursiones a enclaves como el embalse del Pontón Alto, las Calderas del Cambrones o las pozas del Eresma, perfectas para combatir el calor.

La propuesta gastronómica del restaurante del Parador, pone el foco en algunos de los grandes clásicos de la cocina segoviana. Los judiones de La Granja y el cochinillo asado son dos paradas obligatorias para cualquier amante de la gastronomía castellana y después una merecida siesta en el Parador.
Además, Segovia se encuentra a apenas diez kilómetros, una oportunidad perfecta para completar la escapada visitando el Acueducto, el Alcázar, la Catedral y el Parador de Segovia.
Verano entre montañas, piscinas naturales y cielos estrellados
Si para ti el verano significa senderismo, baños en aguas cristalinas y naturaleza en estado puro, la Sierra de Gredos es un destino difícil de superar.

El Parador de Gredos, el primero de la red de Paradores, es perfecto ya que se encuentra en pleno corazón de la sierra, rodeado de pinares, montañas y algunas de las rutas más espectaculares del centro peninsular. Sus terrazas y zonas comunes permiten disfrutar del paisaje desde el primer momento.
Uno de los grandes atractivos del verano en Gredos son sus piscinas naturales, gargantas y pozas alimentadas por las aguas del deshielo. Repartidas por toda la comarca, se convierten en el mejor refugio frente a las altas temperaturas y en uno de los planes favoritos de quienes visitan la zona durante los meses estivales.

Desde el Parador también es fácil acceder a algunos de los lugares más emblemáticos de la sierra, como el Circo de Gredos, la Laguna Grande, el Puerto del Pico y su histórica calzada romana, o las Cuevas del Águila, una de las formaciones geológicas más sorprendentes del Valle del Tiétar.
Si te alojas varios días, te recomendamos visitar los pueblos de la comarca, como Arenas de San Pedro o las conocidas Cinco Villas, que ofrecen además una combinación perfecta de patrimonio, gastronomía y paisajes de montaña.
Y al final del día, nada mejor que sentarse a la mesa para descubrir la cocina serrana tradicional, basada en excelentes carnes, asados y recetas heredadas de la cultura pastoril de la zona.

Después, toca levantar la vista al cielo. Desde la terraza del Parador podrás acomodarte en sus butacas y disfrutar de uno de los grandes espectáculos de Gredos como son sus noches estrelladas. Un pequeño lujo que podrá disfrutarse hasta octubre, cuando el Parador cerrará temporalmente para iniciar una nueva etapa con su esperada renovación.