En busca del sol de primavera en Paradores
06 de Mayo 2026

La primavera en España se despliega de muchas formas. Mientras algunos disfrutan haciendo deporte frente al mar, otros aprovechan para hacer esas rutas pendientes de vino entre paisajes o islas donde la naturaleza ya lo envuelve todo. En este recorrido, por seis destinos diferentes, te proponemos distintas maneras de entenderla, porque todos comparten el espíritu de Paradores, donde viajar no se queda solo en la visita, sino en vivir cada lugar con calma, con identidad y con una experiencia más profunda.

Porque Paradores es una forma de viajar que se adapta a cada viajero, a cada momento y a cada manera de sentir el mundo. Por eso, esta selección es también para ti. Seis destinos. Seis formas de vivir la primavera. Y una misma manera de entender el viaje, la de Paradores.

 

Para-deportistas del Mediterráneo

 

En la Costa del Sol, la primavera tiene acento de mar y luz infinita. El Parador de Málaga Golf es uno de esos lugares donde el tiempo se dilata entre partidas, paseos y horizonte azul.

Aquí, el campo de golf no es solo un complemento ya que forma parte del propio paisaje del Parador. Salir de la habitación y encontrarse con el verde extendiéndose hasta el Mediterráneo es parte de la experiencia. A pocos pasos, una playa larguísima de arena clara te espera para ese primer baño, mientras la piscina del Parador se convierte en ese punto intermedio perfecto entre deporte y descanso.

Pero Málaga siempre ofrece más de una lectura. A apenas diez kilómetros, la ciudad despliega su patrimonio con la Alcazaba, el Teatro Romano, la Catedral o el Museo Picasso que conviven con museos contemporáneos y una escena cultural vibrante. Y alrededor, la Costa del Sol suma nombres propios como Mijas, Marbella o Nerja, donde la primavera ya se siente casi como verano.

Málaga y el Parador de Málaga Golf son, en esencia, ese destino para vivir el Mediterráneo entre deporte, mar y ciudad.

 

Para-curiosos del Atlántico

 

En el límite entre Galicia y Asturias, el Parador de Ribadeo se asoma a la ría como una casa abierta al océano.

La ría del Eo, declarada Reserva de la Biosfera, es un escenario en movimiento lento donde el agua, el verde y la luz cambian a cada hora del día. Desde el Parador, las vistas son una invitación constante a detenerse. Y a pocos kilómetros, la Playa de las Catedrales aparece como un espacio casi irreal, donde los acantilados se convierten en arquitectura natural.

El entorno invita a moverse y hacer rutas por miradores, caminos junto al mar, pequeños pueblos marineros como Rinlo o Castropol, o excursiones hacia el interior verde de Galicia.

 

Para-soñadores de patios

 

Córdoba en mayo es destino obligatorio donde todo el olor de los patios te atraviesa como un perfume.

El Parador de Córdoba, elevado sobre la ciudad, regala una de las panorámicas más completas de la Mezquita-Catedral y el casco histórico. Pero es en las calles donde la primavera alcanza su punto más alto. Los patios se abren al mundo como pequeños universos florales, llenos de color, agua y sombra.

Es también el momento ideal para recorrer la Mezquita-Catedral, perderse por la Judería o descubrir la cercanía de Medina Azahara, esa ciudad palatina que parece suspendida en el tiempo. Córdoba es historia, pero también es vida cotidiana hecha belleza, es un destino perfecto para celebrar la primavera.

 

Para-buscadores de la calma

 

A media hora de Valladolid, el Parador de Tordesillas se esconde entre pinares como un refugio natural donde el silencio cobra especial protagonismo.

En mayo, el entorno se llena de verde y de luz suave. Es el momento perfecto para desconectar, pasear por el jardín o simplemente dejar que el tiempo pase. El Parador ofrece ese equilibrio entre descanso y confort en un entorno pensado para la calma.

Pero Tordesillas también es historia. Aquí se firmó el Tratado que cambió el mapa del mundo, y aún hoy se pueden recorrer lugares como las Casas del Tratado o el Real Monasterio de Santa Clara. Muy cerca, el Duero y sus rutas del vino añaden otra capa al viaje donde los vinos de Rueda, Ribera del Duero, Toro o Cigales dibujan un territorio de sabor y paisaje que, seguro, estabas deseando volver a disfrutar.

 

Para-exploradores de bosques primigenios

 

La Gomera es una isla que no se parece a ninguna otra. Y su Parador, frente al Atlántico, es el mejor punto de partida para entenderlo.

Desde los jardines subtropicales del Parador de La Gomera, la vista se abre hacia Tenerife y el Teide, mientras la piscina parece suspendida entre el cielo y el océano. Pero el verdadero viaje está en el interior, en el Parque Nacional de Garajonay, Patrimonio de la Humanidad, donde la laurisilva crea un bosque húmedo, denso y casi prehistórico.

En mayo, la isla está en su mejor momento con temperaturas suaves, senderos abiertos y una naturaleza intacta. San Sebastián de La Gomera recuerda la huella de Colón, mientras miradores como Abrante o Roque Agando muestran la dimensión volcánica del paisaje.

Y entre todo, el silbo gomero sigue siendo una forma única de comunicación entre barrancos. La Gomera es, sin duda, un destino para perderse en la naturaleza y un acierto seguro si decides visitarla en esta época.

 

Para-soñadores de fronteras y atardeceres

 

Por último, en la desembocadura del Guadiana, se encuentra el Parador de Ayamonte que se abre como un balcón entre España y Portugal y se postula como un destino único para disfrutar del sol y dos culturas hermanas.

Aquí, la primavera llega con luz dorada, marismas vivas y playas que empiezan a despertar sin el bullicio del verano. Isla Canela y Punta del Moral ofrecen kilómetros de arena, deporte y mar abierto, mientras el entorno invita a caminar, pedalear o simplemente contemplar.

Pero Ayamonte también es frontera cultural. Cruzando el río, el Algarve portugués aparece con pueblos como Tavira o Vila Real de Santo António, conectados por el puente internacional que une dos mundos en apenas unos minutos.

Al final del día, llega el momento más esperado, donde todo se detiene en el mismo punto. Y es que contemplar el sol cayendo sobre el agua desde el Parador es simplemente espectacular.

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