La Alcarria ofrece un sinfín de posibilidades para deleitarse con experiencias únicas e inolvidables. Sus extraordinarios parajes naturales e innumerables tesoros monumentales confieren a la comarca un singular atractivo que merece la pena conocer y disfrutar.

Coincidiendo con el Día Internacional del Libro, celebración que conmemora el aniversario del fallecimiento de Cervantes y Shakespeare, este 23 de abril recorremos un espacio único de la red de Paradores: la biblioteca dominica del Monasterio de Corias, antiguo cenobio asturiano del siglo XI.

Era lunes. Pero no un lunes cualquiera de una mañana cualquiera. Ese día, el 10 de agosto de 1519, cambió la concepción del mundo. Cambió la Tierra tal y como la conocemos ahora. Se inició un proceso que convirtió al mundo en un objeto abarcable. Los mares dejaron de ser inconmensurables. Las islas, los paraísos soñados, dejaron de ser inhóspitos y virginales.

 

Mapa de la Tierra

 

El Parador de El Saler exhibe un recorrido de dos kilómetros adaptado a personas con movilidad reducida donde se explica la biodiversidad de fauna y flora que habita alrededor de su campo de golf. La Natursenda, está completamente adaptada a personas con movilidad reducida, con paneles informativos que incluyen pictogramas para ayudar a su comprensión de forma sencilla.

 

Natursenda El Saler

 

Arcos de la Frontera, Antequera, Ronda o Málaga. Paradas obligadas en la Ruta de los Almorávides y Almohades. Dos dinastías que forjaron grandes imperios en el Norte de África y la Península Ibérica entre los siglos XI y XII. Y una de las sendas más bellas y extensas que brinda el territorio andaluz para recuperar parte de ese legado.

 

Arcos de la Frontera

En el centro de la provincia de Málaga y delimitado por las serranías de Ronda y Antequera, se haya el Desfiladero de los Gigantes. Salpicado por una veintena de cavidades, el cañón tiene una impresionante profundidad de más de 300 metros tallada por el paso inexorable del río Guadalhorce. En este suntuoso enclave se encuentra el Caminito del Rey. Una vertiginosa senda aérea de apenas un metro de anchura, construida en las paredes del desfiladero.