Donde la naturaleza se convierte en la mejor aventura en familia
23 de Julio 2026

La naturaleza tiene una ventaja frente a cualquier parque temático, y es que nunca propone dos aventuras iguales. Un bosque invita a seguir huellas de animales, una marisma se convierte en un observatorio de aves, una montaña es el escenario perfecto para descubrir cascadas, ríos o árboles centenarios. Para los niños, cada excursión es un juego. Para los adultos, una oportunidad de redescubrir el paisaje desde otro punto de vista.

España reúne algunos de los mejores escenarios para vivir esas experiencias en familia. Parques nacionales, reservas naturales y espacios protegidos donde aprender mientras se camina, se observa o simplemente se disfruta del aire libre. Y cuando el alojamiento está a pocos minutos de esos lugares y ofrece servicios pensados para viajar con niños, la escapada resulta mucho más cómoda para todos.

En Paradores permitimos precisamente eso, el convertir cada viaje en una experiencia sencilla de organizar y rica en descubrimientos. Desde refugios de montaña hasta edificios históricos o alojamientos junto al mar, muchos de ellos son el punto de partida ideal para explorar algunos de los paisajes más espectaculares del país.

 

Observar la naturaleza con otros ojos en Cabárceno

 

En Cabárceno, la aventura empieza antes incluso de bajar del coche. Jirafas, elefantes, bisontes, gorilas o rinocerontes aparecen en un paisaje que se parece más a un gran safari que a una escapada por el norte de España. Esta antigua explotación minera, transformada en parque de la naturaleza, alberga más de 120 especies de animales en régimen de semilibertad y ofrece una forma diferente de acercarse a la fauna de los cinco continentes.

El recorrido puede hacerse en coche, pero merece la pena subir a la telecabina para contemplar el parque desde el aire. También son imprescindibles las demostraciones de vuelo de aves rapaces, donde águilas, halcones y buitres muestran toda su destreza, o la visita a la Casa del Oso, que ayuda a conocer mejor una de las especies más emblemáticas de la Cordillera Cantábrica.

A poco más de media hora, el Parador de Limpias es un magnífico punto de partida para seguir explorando la naturaleza cántabra. Este elegante palacio de principios del siglo XX, rodeado de jardines históricos junto al río Asón, cuenta con piscina exterior, piscina climatizada, instalaciones deportivas y una completa ludoteca donde los más pequeños pueden seguir jugando después de la excursión.

Además, desde el propio Parador se organizan propuestas del programa Naturaleza para los Sentidos, como rutas en canoa por la ría de Limpias, paseos por la bahía de Santander o talleres para descubrir cómo se elaboran algunos productos tradicionales de forma artesanal.

 

El Pirineo donde caminar es descubrir

 

En el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido caminar forma parte de la aventura. Los senderos atraviesan bosques de hayas y abetos, cruzan puentes de madera, siguen el curso del río Arazas y conducen hasta cascadas que parecen surgir entre las montañas. Un paisaje declarado Patrimonio de la Humanidad que permite descubrir la alta montaña en familia.

Aunque existen rutas exigentes, el parque también ofrece recorridos sencillos, como los que parten desde la Pradera de Ordesa, ideales para caminar con niños mientras observan la fauna, juegan junto al río o descubren árboles centenarios.

A apenas cien metros del acceso al valle de Pineta, el Parador de Bielsa ofrece un refugio perfecto para descansar tras la jornada. Construido con piedra y madera siguiendo la arquitectura tradicional pirenaica, se integra completamente en el paisaje y permite disfrutar de unas vistas privilegiadas de Monte Perdido.

Desde aquí también parten experiencias pensadas para toda la familia con recorridos guiados para conocer cómo era la vida en los pueblos de montaña, rutas en 4x4 por el Cañón de Añisclo o actividades para descubrir el trabajo de los pastores que aún mantienen vivas las tradiciones del Pirineo. Y, al regresar, nada mejor que recuperar fuerzas con platos como la trucha del Cinca o el ternasco de Aragón.

 

Una gran aula al aire libre entre dunas y marismas

 

En Doñana cada paseo puede convertirse en una pequeña expedición. Buscar huellas en la arena, observar aves migratorias desde un observatorio o intentar descubrir al esquivo lince ibérico forma parte de la experiencia en uno de los espacios naturales más valiosos de Europa.

Las marismas, los pinares y las dunas móviles convierten este parque nacional en un auténtico laboratorio al aire libre donde los niños aprenden sobre biodiversidad casi sin darse cuenta. Lugares como el Palacio del Acebrón o el Centro de Visitantes El Acebuche ayudan además a interpretar un paisaje que cambia continuamente con las estaciones.

El Parador de Mazagón se encuentra inmerso en este entorno privilegiado, entre el bosque y el Atlántico. Desde el alojamiento se accede directamente a una extensa playa prácticamente virgen, perfecta para pasear, jugar o simplemente disfrutar del mar lejos de las aglomeraciones.

La experiencia se completa con parque infantil, alquiler de bicicletas y las actividades de Naturaleza para los Sentidos, que permiten descubrir Doñana desde una perspectiva respetuosa y cercana. Un plan perfecto para combinar naturaleza, descanso y diversión.

 

Diversión y aprendizaje en Navarra

 

Animales, juegos y naturaleza conviven en Sendaviva, el mayor parque de ocio familiar de España por extensión. Aquí las atracciones se combinan con experiencias educativas para que los niños aprendan mientras observan cómo viven distintas especies o participan en talleres relacionados con la conservación del medio ambiente.

El recorrido incluye exhibiciones de aves rapaces, zonas de aventura, laberintos, tirolinas y una nueva área medieval donde resolver retos y poner a prueba la habilidad. Una propuesta que mezcla diversión y aprendizaje sin perder nunca el contacto con la naturaleza.

A menos de media hora, el Parador de Calahorra ofrece la tranquilidad necesaria después de un día lleno de actividad. Su ubicación permite combinar fácilmente la visita a Sendaviva con una excursión por el paisaje semidesértico de las Bardenas Reales o descubrir el importante legado romano de la ciudad.

 

Castillos, cañones y exploradores por un día

 

Molina de Aragón demuestra que las mejores aventuras no siempre necesitan grandes desplazamientos. Su imponente castillo medieval es solo el comienzo de una escapada que continúa entre bosques, desfiladeros y algunos de los paisajes más espectaculares del interior peninsular.

Muy cerca se encuentran el Parque Natural del Alto Tajo y el Barranco del Río Dulce, dos espacios donde los senderos permiten descubrir hoces, pinares y miradores desde los que contemplar el vuelo de los buitres leonados. Las rutas son sencillas, están bien señalizadas y resultan perfectas para despertar el espíritu explorador de los más pequeños.

El Parador de Molina de Aragón, situado frente al castillo, completa la experiencia con habitaciones amplias y una acogedora sala de juegos equipada con cuentos, construcciones, juegos de mesa e incluso un tipi donde dejar volar la imaginación. Además, las propuestas de Naturaleza para los Sentidos acercan a las familias a la vida rural de la comarca mediante experiencias como acompañar a un rebaño de cabras o recorrer el Barranco del Río Dulce siguiendo los pasos de Félix Rodríguez de la Fuente.

 

Un viaje a la era de los dinosaurios

 

En Teruel, los dinosaurios dejan de ser solo una historia de libros. Dinópolis invita a viajar millones de años atrás a través de museos interactivos, espectáculos, simuladores y recreaciones a tamaño real que permiten descubrir cómo era la vida en la Tierra mucho antes de la aparición del ser humano.

No es casualidad que este parque temático se encuentre aquí. La provincia alberga algunos de los yacimientos paleontológicos más importantes de Europa y ha sido escenario de hallazgos tan relevantes como el Turiasaurus riodevensis, uno de los mayores dinosaurios conocidos.

A apenas siete kilómetros, el Parador de Teruel ofrece el descanso perfecto tras una jornada jurásica. Su arquitectura inspirada en un palacete mudéjar, los amplios jardines, la piscina de temporada y el parque infantil permiten que la aventura continúe mientras los mayores disfrutan de un entorno tranquilo y acogedor.

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