Paradores con arte: colecciones que enriquecen la experiencia
20 de Mayo 2025

Los Paradores no solo ofrecen alojamientos únicos en enclaves históricos y naturales excepcionales, sino que también se han convertido en auténticos espacios para el arte. Nuestros establecimientos acogen valiosas colecciones que enriquecen la experiencia del viajero, transformando cada estancia en un diálogo entre patrimonio, paisaje y creación artística. Desde esculturas minimalistas en Cádiz hasta obras de Dalí o Miró en Aiguablava, pasando por mobiliario vanguardista en Santo Estevo o arte contemporáneo en León, la red de Paradores invita a recorrer España a través del arte y aquí te mostramos algunas de las más importantes.

 

Parador de Aiguablava

 

La colección artística del Parador de Aiguablava es un homenaje al impresionante paisaje mediterráneo que se extiende a su alrededor, y a la región en que se encuentra.

En este sentido, alberga una impresionante muestra de más de 200 obras de artistas catalanes como Dalí, Rafael Durancamps, Antoni Clavé, Tápies o Miró.

Además, el conjunto se completa también con obra gráfica y óleos de gran formato de José Beulas, Modest Cuixart o Joan Hernández Pijuán, que, en convivencia con las composiciones escultóricas del exterior del edificio, lo convierten en un auténtico museo dedicado a la identidad regional y mediterránea.

 

Parador de León

 

El Hostal San Marcos, antiguo emblema de la influyente Orden de Santiago y uno de los monumentos más representativos del Renacimiento español, acoge desde 1986 el Parador de León, un museo viviente de historia y modernidad.

San Marcos es cuna de tradición y modernidad, una armonía que se deja ver en la convivencia dentro de sus muros de una excepcional colección antigua, que incluye la sillería de coro original del siglo XVI, con un auténtico museo interior articulado alrededor del espacio de la cafetería.

En este, a lo largo de tres plantas, se exhibe una muestra de arte contemporáneo con obras de Fernando Zóbel o Eduardo Chillida bajo un impresionante techo de Lucio Muñoz, mientras que en los distintos halls pueden encontrarse varios conjuntos de obras de José Caballero o José Vela Zanetti.

 

Parador de Cádiz

 

El Parador de Cádiz esconde una colección de escultura contemporánea que recorre varios de los principales enfoques sobre esta disciplina en la España del siglo XX.

Por una parte, las obras de Carles Valverde y Álvaro Matxinbarrena abordan el Minimalismo, y se caracterizan por las formas sencillas y el juego entre línea y volumen; por otra, el trabajo de Esther Pizarro parte del Brutalismo, un movimiento basado en las estructuras rotundas, de inspiración urbana; por último, se encuentran también las piezas de José María Riera i Arago, de temática marinera y que funcionan como un homenaje a la tradición marítima de la región.

 

Parador de Santo Estevo

 

El Parador de Santo Estevo auna en su interior una de las colecciones más particulares de todo Paradores: una muestra de mobiliario vanguardista, de estilo art decó, que contrasta con la magnitud del edificio histórico y lo dota de un toque contemporáneo.

En ella, se pueden encontrar sillas fabricadas a partir de diseños de nombres como Frank Lloyd Wright, Harry Bertoia, Mies Van Der Rohe, Le Corbusier, Verner Panton o Hugo Henrik Alvar Aalto.

 

Parador de Lerma

 

La colección albergada en el Parador de Lerma rinde homenaje a la que un día atesorase el Duque de Lerma, y que fue una de las más importantes de Europa en el siglo XVII.

En ella, se aúnan obras de gran valor histórico, como una talla de Virgen con niño del siglo XIV o un enorme tapiz del siglo XVII que narra el encuentro entre Alejandro Magno y Porus, con una apuesta por el arte contemporáneo, que se materializa en las obras Lugar para una Anunciación de J. M. Ballester, Fake Abstract (Rubens) de Lino Lago y Estudio para una Crucifixión después del Greco I y II de Rubén Rodrigo.

 

Parador de Alcalá

 

El Parador de Alcalá de Henares cuenta en su interior con dos pequeños tesoros en forma de colecciones hermanadas: por un lado, alberga una importante muestra de grabados del artista madrileño Antonio Lorenzo, uno de los primeros impulsores del Museo de Arte Abstracto de Cuenca; por otro, sus pasillos despliegan una magnífica serie de cuadros cedidos por Ars Fundum, en la que se alternan técnicas variadas como óleo sobre lienzo, grabados y fotografías, y en la que destaca el cuadro Fosfeno de J. M. Ciria, de más de dos metros de alto.

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