Hay una forma de viajar que solo se descubre con el paso del tiempo, esa en la que las prisas no marcan el ritmo del viaje, de cada paseo, conversación o comida. Ya no se trata de recorrer el mayor número de monumentos en un día, sino de detenerse en una plaza, contemplar un paisaje, descubrir la historia de un edificio o alargar la sobremesa sin mirar el reloj.
España está llena de destinos perfectos para vivir el viaje de esa manera. Lugares cómodos para recorrer a pie, con un patrimonio excepcional, una excelente gastronomía y ese ambiente tranquilo donde poder disfrutar sin límites. Además, muchos de ellos cuentan con un Parador que forma parte de la historia del propio destino, convirtiendo el alojamiento en una experiencia más del viaje.
Si buscas escapadas donde el patrimonio, la naturaleza y la buena mesa sean los protagonistas, estos destinos son una magnífica elección.
Para quienes buscan paseos junto al mar con historia
Pocas localidades reúnen tantos atractivos en un espacio tan agradable para recorrer a pie como Baiona. Su casco histórico, el paseo marítimo y el puerto invitan a caminar acompañado por el sonido del Atlántico. Y, cuando cae la tarde, merece la pena recorrer las murallas de Monterreal para contemplar uno de los atardeceres más bonitos de las Rías Baixas.

Precisamente dentro de esta histórica fortaleza se encuentra el Parador de Baiona, donde podrás dormir entre murallas frente al océano, rodeado de jardines y con unas vistas privilegiadas de la bahía. Una experiencia difícil de olvidar.
Para los amantes de las villas con encanto y la historia medieval
Hay pocos lugares donde resulte tan fácil viajar al pasado como Santillana del Mar. Sus calles empedradas, las casonas blasonadas y la imponente Colegiata de Santa Juliana convierten cada paseo en una lección de historia al aire libre. Es una villa para caminar, detenerse en sus plazas y dejarse sorprender por cada rincón. Además de su patrimonio, Santillana ofrece una animada vida cultural y la cercanía de lugares imprescindibles como la cueva de Altamira o la costa cántabra.

La experiencia es todavía más especial porque la localidad cuenta con dos Paradores. El Parador de Santillana Gil Blas ocupa una elegante casona barroca del siglo XVII en pleno centro histórico, y el recientemente renovado Parador de Santillana Altamira ofrece un ambiente tranquilo y una arquitectura inspirada en las tradicionales casas montañesas.

Para los que disfrutan descubriendo ciudades monumentales
Recorrer Toledo es hacerlo entre siglos de historia. Cristianos, judíos y musulmanes dejaron aquí un legado único que se descubre paseando por un casco histórico declarado Patrimonio Mundial. La Catedral, las sinagogas, la mezquita del Cristo de la Luz o el Alcázar son solo algunas de las paradas imprescindibles.

Pero, más allá de los monumentos, en Toledo también puedes perderte por sus callejuelas, descubrir pequeños patios, disfrutar de la gastronomía manchega y contemplar la ciudad desde alguno de sus miradores cuando el sol comienza a caer. Si buscas el mirador más espectacular, este se encuentra en el Parador de Toledo, que ofrece una de las panorámicas más impresionantes de la capital castellanomanchega. Un lugar perfecto para terminar el día contemplando una de las estampas más bellas de España.
Para combinar cultura, gastronomía y un ambiente tranquilo
Pocas ciudades tienen una personalidad tan marcada como Salamanca. Su Plaza Mayor, la Universidad, las dos catedrales o la Casa de las Conchas conforman un conjunto monumental por donde caminar sin rumbo fijo mientras se descubren leyendas, detalles arquitectónicos y siglos de historia.

Desde el Parador de Salamanca, situado frente al casco histórico, las vistas permiten contemplar toda la silueta monumental de la ciudad mientras se disfruta de un entorno tranquilo y privilegiado.
Para los que prefieren pequeñas villas llenas de historia
Elegante, serena y monumental. Así es Lerma, una villa que conserva el legado del poderoso duque que transformó este lugar en una de las grandes cortes del siglo XVII. La inmensa Plaza Ducal, la Colegiata de San Pedro y sus conventos convierten la visita en un agradable paseo por la historia.

El gran protagonista es el Palacio Ducal, convertido hoy en el Parador de Lerma. Dormir en el antiguo palacio donde se alojaron reyes, nobles e incluso Napoleón Bonaparte es una oportunidad única para sumergirse en uno de los episodios más brillantes del patrimonio castellano.
Para alternar patrimonio y naturaleza
La Seu Vella domina la ciudad desde lo alto y marca el comienzo de una visita que combina historia, arquitectura y naturaleza. El centro histórico conserva plazas, edificios modernistas y rincones llenos de encanto, mientras que el río Segre y el Parque de la Mitjana ofrecen espacios perfectos para pasear con tranquilidad.

El Parador de Lleida ocupa un antiguo convento del siglo XVII rehabilitado alrededor de un hermoso claustro. Un alojamiento que combina patrimonio, diseño y una ubicación perfecta para descubrir la ciudad a pie.
Para los que prefieren grandes paisajes y miradores inolvidables
Pocas imágenes resultan tan inolvidables como la del Puente Nuevo suspendido sobre el Tajo de Ronda. Desde allí comienza un recorrido entre palacios, iglesias, baños árabes y calles que conservan la esencia de la Andalucía histórica.

Junto al Puente Nuevo, el Parador de Ronda se asoma directamente al desfiladero, convirtiéndose en uno de los alojamientos con mejores vistas de toda la Red.
Para viajar al pasado romano con total comodidad
En Mérida el pasado romano sigue formando parte del presente. El Teatro Romano, el Anfiteatro, el Templo de Diana, el Puente Romano o el Museo Nacional de Arte Romano permiten descubrir una de las ciudades arqueológicas más importantes de Europa. Pero también es una ciudad tranquila, cómoda para pasear y disfrutar de plazas, jardines y terrazas donde hacer una pausa.

Alojarse en el Parador de Mérida es perfecto como punto de partida, ya que se encuentra en pleno centro. Ocupa un antiguo convento barroco levantado sobre restos romanos y alberga uno de los jardines históricos más singulares de la Red, donde conviven piezas arqueológicas con una exuberante vegetación.
Para quienes buscan un destino con historia
Conocida como la Ciudad del Sol, Lorca sorprende por la riqueza de su patrimonio barroco y medieval. Sus iglesias, palacios, calles históricas y la imponente fortaleza dominan una ciudad que invita a ser descubierta poco a poco.

El Parador de Lorca se integra dentro del recinto del castillo, donde conviven restos arqueológicos, murallas medievales e incluso una antigua sinagoga descubierta durante las excavaciones previas a su construcción. Un alojamiento donde la historia forma parte de cada estancia.
Para terminar el viaje disfrutando del mar y la buena vida
Pocas ciudades transmiten una sensación de calma tan especial como Cádiz. Caminar junto al mar, perderse por los barrios del Pópulo o La Viña, visitar la catedral o contemplar el atardecer desde la playa de La Caleta forman parte de una experiencia inigualable. La gastronomía, el ambiente y la cercanía del océano hacen que siempre queden motivos para regresar.

Con una arquitectura contemporánea abierta a la bahía, el Parador de Cádiz ofrece una perspectiva diferente de la ciudad. Sus terrazas, su piscina y su spa convierten la estancia en el complemento perfecto para descubrir una de las ciudades con más historia de Europa.