Como sabrás, el programa de Naturaleza para los sentidos es la apuesta de Paradores por una nueva forma de viajar, más consciente, más pausada y profundamente conectada con el entorno. Un programa que nace del compromiso con el ecoturismo sostenible, con la protección de la biodiversidad y con el apoyo a los productores y comunidades locales que mantienen vivo el corazón de la España rural.
Es ahora, en invierno, cuando la nieve transforma el paisaje, y, el programa encuentra en el Pirineo uno de sus escenarios más evocadores. Ven a conocer esta actividad y no dudes en apuntarte si visitas alguno de estos dos Paradores.
El Pirineo en invierno, una experiencia para los sentidos
En el Val d’Arán, la nieve no solo es sinónimo de esquí. Es silencio, luz, bosques cubiertos de blanco y senderos. Muy cerca de la estación de Baqueira-Beret, los Paradores de Arties y Vielha se convierten en el punto de partida perfecto para descubrir el Pirineo desde otra mirada.

El Parador de Arties, joya de la arquitectura aranesa de los siglos XIV y XV, ofrece un refugio cálido y acogedor tras una jornada en la montaña. Desde sus ventanas se contemplan las cumbres nevadas y el encanto del casco histórico de este pueblo de montaña, donde tradición y naturaleza van de la mano. Por su parte, el Parador de Vielha, capital del Val d’Arán, combina el confort de unas completas instalaciones con el ambiente animado de una localidad llena de historia, cultura y vida.
Ambos Paradores participan en Naturaleza para los sentidos con una propuesta pensada para disfrutar del invierno de forma respetuosa y consciente: Caminos de nieve.
Caminos de nieve: caminar, observar, sentir

Caminos de nieve es una invitación a adentrarse en el corazón invernal del Alto Pirineo a través de una ruta guiada con raquetas de nieve. Una experiencia diseñada para disfrutar, en pequeños grupos, y conectar con la montaña más allá del deporte.
El recorrido comienza en el Pla de Beret, en el entorno del Orri de Beret, y se adentra suavemente desde la zona de Baqueira hacia el silencio del bosque. A cada paso, el paisaje nevado va marcando el ritmo: huellas de animales, formas caprichosas en la nieve, la flora de alta montaña adaptada al invierno y la calma que solo se encuentra lejos del ruido.

El destino es el Estany de Baciver, pero el verdadero valor de la actividad está en el camino. Caminar despacio, observar y dejarse envolver por la serenidad del paisaje forman parte esencial de esta experiencia, pensada para todos los niveles y adaptable al grupo.