El Parador de Cangas de Onís retoma este año una atractiva tradición, una cena monacal que retrotrae a los momentos en que los benedictinos habitaban el Monasterio de San Pedro de Villanueva que lo alberga para conmemorar la fundación del cenobio primigenio que, según cuentan las crónicas, mandó erigir el rey Alfonso I un 21 de febrero del año 746.