El liderazgo no entiende de género, pero sí de oportunidades, vocación y confianza. En la red de Paradores somos conscientes del camino que queda por recorrer hacia la igualdad plena, pero también queremos celebrar los avances ya conseguidos: hoy, un tercio de los establecimientos están dirigidos por mujeres. Algunas lideran un único Parador, otras asumen la responsabilidad de dos. Algunas comenzaron en la recepción, otras en prácticas, otras llegaron por casualidad y se quedaron por convicción. Pero todas comparten algo esencial: compromiso, sentido de pertenencia y una manera de dirigir que combina firmeza, sensibilidad y visión estratégica.
A pocos días del Día Internacional de la Mujer, el próximo 8 de marzo, queremos detenernos en sus trayectorias. En los caminos recorridos. En los retos superados. Y en una realidad que, no hace tanto tiempo, era muy distinta.

De la oportunidad al liderazgo consolidado
Muchas de nuestras directoras comenzaron en puestos operativos. Como es el caso de Carmen Méndez, directora del Parador de Jaén desde hace más de tres décadas. Empezó en 1991 cubriendo una baja en la recepción del Parador de Jávea. Iba a ser algo temporal, y no lo fue. “Paradores me enganchó desde el primer día”, recuerda. Más de tres décadas después, todavía sonríe al recordar aquellas ocasiones en las que un cliente pedía hablar con “el director” y aparecía ella.
El recorrido de Julia Navarro también arrancó desde la base. Un contrato de verano en Sos del Rey Católico fue el inicio de más de 36 años en la casa, hoy como directora del Parador de Calahorra. Fascinada por la empresa, envió su currículum a toda la red y fue creciendo entre administración, jefaturas, subdirecciones y un Plan de Carreras que la llevó por distintos destinos antes de asumir la dirección del Parador de Calahorra.
Otras trayectorias comenzaron incluso antes de terminar los estudios. Tras finalizar su formación en el Centro Superior de Hostelería de Galicia, Uxía López se incorporó en prácticas al Parador de Baiona. Desde entonces ha recorrido destinos como Cádiz, La Gomera o Soria, avanzando paso a paso hasta dirigir hoy los Paradores de Sigüenza y Molina de Aragón. Para ella, Paradores significa formación continua, movilidad y trato humano. Su consejo sintetiza su filosofía: “No pienses solo en el resultado, vive el proceso”.
La recepción fue también el punto de partida para Eva Legaza. Cuando llegó a Gredos, hace ya 23 años, todos sus compañeros eran hombres. Con el tiempo, aquella imagen dejó de ser excepción. Hoy, al frente del Parador de Ávila, defiende algo sencillo pero determinante: no dejar nunca de formarse, porque la preparación otorga independencia.
No todas llegaron desde la hostelería. Antes de asumir la dirección del Parador de León, Ana Domínguez había desarrollado su carrera en banca. Fue un puesto comercial en el sector hotelero el que despertó su verdadera vocación. Desde entonces ha participado en aperturas, reformas integrales y distintos destinos hasta regresar a su ciudad natal como directora. Para ella, liderar empieza por el “saber hacer” y por construir equipos alineados con la filosofía de la casa.
También hay trayectorias que nacen lejos de la hotelería tradicional. Tras formarse en LADE y Auditoría de Cuentas y trabajar en distintos países, Abigail Morán sintió la necesidad de unir su experiencia profesional con su pasión por la marca España. Decidió prepararse específicamente para dirigir un Parador y lo consiguió en 2018, cuando asumió la dirección del Parador de Córdoba. Defiende un liderazgo basado en la escucha activa, la empatía y la inteligencia emocional: no se trata de imponer, sino de acompañar.
En otros casos, el sueño estuvo claro desde el principio. Durante sus estudios universitarios, Paradores era ejemplo de calidad y prestigio. Lucía Miguel del Corral dejó un trabajo estable para perseguir ese objetivo y comenzó en prácticas en Segovia y La Granja. Catorce años después dirige el Parador de Ciudad Rodrigo y reivindica la emoción de ver a un cliente marcharse agradecido. Recuerda especialmente una Nochevieja en la que un huésped sufrió un problema de salud y todo el equipo se volcó hasta la llegada de emergencias. “Por ellos merece la pena todo el esfuerzo”.
Hay historias en las que la vocación se hereda casi sin proponérselo. Con 36 años de trayectoria, Marian Montero ha vivido Paradores como casa, hogar y familia. Hija de director y gobernanta, sobrina de directores, nació prácticamente en un establecimiento y guarda su primer recuerdo en Fuente Dé. Empezó con un contrato eventual en Salamanca y nunca se marchó. Recuerda con cariño mil anécdotas, como cuando de niña se quedó dormida entre mantas calientes en el lavadero, mientras el personal la buscaba con preocupación. Hoy, al frente del Parador de Granada, defiende un liderazgo basado en la calidad inesperada, la sensibilidad y el ejemplo.
El caso de Natalia Martínez conecta también con esa idea de crecimiento sostenido. Comenzó sus prácticas en Mojácar en 1999 y ha ido asumiendo responsabilidades hasta dirigir el Parador de Jarandilla. Para ella, el liderazgo ha evolucionado al mismo ritmo que la sociedad: “Hoy se construye desde la resiliencia, la dignidad y la capacidad de transformar equipos”. En su recorrido guarda experiencias únicas como compartir mesa con Antonio Banderas, coincidir con Muamar el Gadafi y su séquito o participar en encuentros profesionales donde representar a la compañía.
Nada de esto ocurre de forma aislada. Detrás de cada trayectoria hay políticas activas de desarrollo profesional, planes de formación y movilidad interna que facilitan el crecimiento. El acceso a la responsabilidad responde a la preparación y la capacidad, no al género.
Así lo resume Olivia Reina, directora del Parador de Alcalá de Henares y Directora Regional de la Zona Centro: existen recursos y apoyo real para crecer cuando hay compromiso y voluntad de asumir retos.
Una idea que comparten también Blanca Casas, María Landeira y Sneha Chablani, al frente de los Paradores de Aiguablava, Soria y La Palma respectivamente. Pertenecen a una generación más reciente y coinciden en algo esencial: llegar a la dirección implica confiar en la propia capacidad, aprender del entorno, equivocarse y volver a intentarlo. Porque dirigir no significa saberlo todo desde el primer día, sino estar dispuesta a seguir aprendiendo siempre.
Liderar en momentos decisivos
El liderazgo se define especialmente en situaciones complejas. Como le pasó a Verónica García, directora del Parador de Vic-Sau y del Parador de La Seu de Urgell, que vivió durante su etapa en el Parador de La Palma la erupción volcánica. Aquella experiencia cambió su manera de dirigir, comprendió que un equipo no es solo una estructura profesional, sino una red humana que necesita cercanía, empatía y cohesión. Desde entonces, tiene claro que liderar no es imponer, sino acompañar.
En el Parador de Chinchón, Nieves Montisi, con 27 años en la red, ha vivido escenas propias de un rodaje de cine. Literalmente. Durante tres meses, el Parador fue reservado en exclusiva para la filmación de Asteroid City. Por sus pasillos coincidieron Tom Hanks, Scarlett Johansson, Adrien Brody, Bill Murray o Margot Robbie. Para hacerlo posible hubo que reorganizar once bodas previstas. No hubo quejas. Solo diálogo, transparencia y trabajo en equipo.
Por su parte, Esther González, hoy al frente del Parador de Santo Estevo y el Parador de Monforte de Lemos, tras una trayectoria que comenzó en prácticas en 2013, representa a una generación que ha crecido en un entorno donde cada vez es más natural ver mujeres en puestos de responsabilidad. Para ella, el liderazgo no debería medirse por género, sino por valía, compromiso y actitud.
Junto a ellas otras directoras como Ana Cristóbal, directora del Parador de Ayamonte, Mº del Pilar Iglesias, Directora del Parador de Sto. Domingo Bernardo de Fresneda y Santo Domingo de la Calzada, Pilar Valdés, directora del Parador de Gijón, Lilian Ferral, directora del Parador de la Gomera, Meritxel Marcos, directora del Parador de Cambados y Parador de Pontevedra, Tana Blázquez, directora del Parador de Mojácar, Virginia Rull, directora del Parador de Olite, Mº José Sepulveda, directora del Parador de Oropesa, Ana García, directora del Parador de Tordesillas y Mº Carmen Comino, directora del Parador de Zafra.
El liderazgo que sostiene el día a día
Si las directoras marcan el rumbo estratégico, hay otra figura esencial que garantiza que cada Parador funcione con precisión y excelencia: las gobernantas. Son liderazgo operativo, organización, coordinación y cuidado al detalle. Son quienes, junto a sus equipos convierten cada estancia en una experiencia impecable.
Aquí recogemos solo una muestra de todas las profesionales que desempeñan esta responsabilidad en la red. Detrás de cada habitación preparada, de cada detalle revisado y de cada estándar cumplido, hay un equipo mayoritariamente femenino que sostiene el día a día de Paradores con rigor, compromiso y vocación.
En el Parador de Cádiz, Laura Corbalán lleva desde 1997 coordinando ese engranaje silencioso que hace que todo esté perfecto. Empezó trabajando en bodas y eventos mientras estudiaba, encadenando temporadas hasta consolidar su trayectoria. Para ella, lo más valioso ha sido poder “compaginar trabajo y vida familiar” y ver cómo los huéspedes cumplen sus sueños de descanso y celebración. Tras casi tres décadas, ha acompañado a familias que regresan año tras año y lo resume con una frase que encierra orgullo y responsabilidad: “Nosotras somos la llave de este mundo”.
La estabilidad fue también lo que impulsó hace 22 años a M.ª Carmen Valtuille a incorporarse al Parador de Santiago de Compostela. En un establecimiento emblemático, donde historia y hospitalidad se entrelazan, defiende el valor del conocimiento acumulado y la experiencia. Su recorrido refleja una realidad compartida por muchas mujeres: demostrar, día a día, que la trayectoria y el saber hacer son activos imprescindibles.
En otros casos, el camino ha estado marcado por la movilidad y el aprendizaje continuo. Tras iniciar sus prácticas en el Parador de Cangas de Onís Rosana Bobes ha pasado por destinos como Fuente Dé, Bielsa y Limpias antes de llegar a Corias. De aquellos primeros años recuerda la complicidad entre equipos y la importancia de sentirse acompañada. Hoy reivindica seguir trabajando “por un mundo mejor para todos, sin excluir a nadie”, convencida de que el liderazgo también se ejerce desde el ejemplo cotidiano.
La promoción interna y la especialización definen igualmente la trayectoria de Raquel Gutiérrez, actual Encargada General de Limpieza en el Parador de Santo Estevo. Comenzó en prácticas en recepción en León y encontró en la regiduría de pisos su vocación profesional. Participó en la inauguración de Santo Estevo en 2004 y ha pasado por distintos destinos y servicios centrales. Para ella, trabajar en Paradores es preservar el patrimonio y ofrecer excelencia en escenarios únicos. Su mensaje es directo: hay espacio real para el crecimiento profesional de las mujeres. “No se pongan límites”.
A esa experiencia se suma la de Montse Narros, con 25 años en la compañía. Llegó atraída por la singularidad de los edificios, por su ubicación y por el compromiso de la empresa con el entorno. Con el tiempo descubrió algo más: el valor del compañerismo entre Paradores, la formación compartida y el orgullo de pertenecer a equipos que, especialmente en establecimientos pequeños como Ciudad Rodrigo, mantienen un contacto cercano con el cliente. Destaca la resiliencia y responsabilidad de sus compañeras, muchas de ellas sostén fundamental de sus hogares. “Son muchos los comentarios de agradecimiento por el servicio y la amabilidad”, señala. Y reivindica algo esencial: la fortaleza y la capacidad de las mujeres para luchar por aquello que las hace felices.
Ellas son solo algunas voces de un colectivo mucho más amplio. Porque el liderazgo en Paradores no se limita a los despachos ni a los cargos visibles. También está en quien revisa una habitación por última vez, en quien coordina turnos con precisión, en quien cuida un uniforme, en quien forma a una nueva compañera o en quien recibe un agradecimiento sincero de un huésped.
La excelencia de Paradores se construye en equipo. Y en ese equipo, las mujeres son una parte esencial de su estructura, de su cultura y de su identidad. Un liderazgo constante, a veces silencioso, pero absolutamente imprescindible.
El mensaje que quieren dejar
Si algo comparten todas ellas es la convicción de que el liderazgo femenino no es solo cuestión de ocupar un puesto, sino de asumirlo con autenticidad, compromiso y confianza en una misma. Para muchas, la clave está en no esperar a sentirse “perfectamente preparadas” y atreverse a asumir retos, construyendo la seguridad paso a paso. Destacan la importancia de rodearse de personas que suman y recuerdan que avanzar no es un privilegio individual, sino una suma colectiva. Cuando una mujer avanza, abre camino, cuando varias avanzan juntas, transforman el entorno. Si muchas mujeres han podido, ¿por qué tú no?
Este espíritu no se limita a las direcciones de los Paradores. Se extiende a toda la organización, desde la presidencia, encabezada por Raquel Sánchez, hasta cada mujer que forma parte de la compañía, en un establecimiento o en servicios centrales, aportando talento, compromiso y visión desde su responsabilidad diaria.
El compromiso con la igualdad se traduce en acciones concretas como la implantación de Puntos Violeta en los establecimientos de la red, espacios identificados para orientar y acompañar ante situaciones de violencia de género, contribuyendo a entornos seguros para las mujeres.
Para todas ellas, el mensaje es claro: creer en una misma, trabajar con pasión, liderar con humanidad y no dejar de avanzar.
Este 8 de marzo nos celebramos, feliz día de la mujer.