¿Sabías que…? Los secretos que yacen bajo el Parador de Corias
25 de Noviembre 2025

Regresamos con una nueva curiosidad que nos conduce hasta el monasterio de San Juan Bautista, conocido por muchos como "El Escorial asturiano", y más familiar para todos nosotros como el Parador de Corias. Lo que ahora es un majestuoso alojamiento con vistas al río Narcea fue, siglos atrás, el corazón espiritual del occidente asturiano. Y precisamente esa historia oculta es la que hoy queremos revelarte.

 

Un monasterio con alma milenaria

 

El monasterio de San Juan Bautista de Corias fue el segundo más grande de España, solo superado por El Escorial. Su origen se remonta a una primera construcción, promovida por unos condes, quienes decidieron levantar una primera iglesia románica dedicada a San Juan Bautista, patrono vinculado al agua, en una zona abundante en manantiales y ríos.

Con el paso del tiempo, sobre los restos de aquella iglesia fundacional se erigieron dos más, adaptándose cada uno al estilo y las necesidades de su época. El último, del siglo XVIII, fue reformado por el célebre arquitecto Ventura Rodríguez, quien le dio la monumental apariencia que hoy podemos admirar.

 

Un hallazgo que reescribe la historia

 

Durante las labores de restauración para transformarlo en Parador, los arqueólogos realizaron un descubrimiento sorprendente: los cimientos de la primera iglesia románica aún descansaban bajo el suelo. Junto a ellos apareció una lápida fundacional con el escudo de los condes Piñolo Jiménez y Aldonza Muñoz, testimonio de los orígenes medievales del conjunto.

Este hallazgo no solo aportó un valioso fragmento del pasado, sino que además demostró que la arquitectura románica llegó a Asturias antes de lo que se creía, ampliando así el mapa histórico del arte en el norte peninsular.

 

Dormir entre siglos de historia

 

Hoy, los visitantes del Parador pueden pasear por los mismos pasillos que un día recorrieron monjes y nobles, y contemplar los vestigios del templo original integrados en el recorrido museístico del edificio. El entorno natural, con sus espectaculares vistas al río Narcea, completa una experiencia única donde el arte, la historia y la tranquilidad se funden.

Y lo más curioso, es el único Parador en el que aún convive una comunidad religiosa, los dominicos, que siguen gestionando la iglesia anexa. Una convivencia armónica que convierte este lugar en un auténtico viaje al pasado, sin salir del presente.

RESERVA EN EL PARADOR DE CORIAS