Libros y lugares a veces se encuentran de forma natural, como si compartieran la misma historia. El Capitán Alatriste y el Parador de Úbeda son uno de esos encuentros. La novela de Pérez-Reverte, profundamente ligada al imaginario del Siglo de Oro, encuentra en este palacio renacentista (escenario real de la adaptación cinematográfica) el marco perfecto. Y es fácil imaginar que, si Don Diego Alatriste hubiera buscado un lugar para hacer una pausa entre duelo y duelo, habría sido aquí, en el patio del Parador de Úbeda, con su silencio elegante y su aire de otra época.
Una novela de capa y espada para entender el Siglo de Oro
El Capitán Alatriste es la primera entrega de las aventuras de don Diego Alatriste y Tenorio, un soldado veterano de los tercios de Flandes que malvive en el Madrid del siglo XVII ejerciendo como espadachín a sueldo. Narrada por su joven paje, Íñigo Balboa, la novela es un homenaje directo a las historias clásicas, pero también, un retrato descarnado y minucioso del Siglo de Oro español.

Pérez-Reverte construye un universo poblado por personajes históricos como Quevedo, Velázquez o el Conde Duque de Olivares, y lo llena de duelos en callejones oscuros, tabernas ruidosas, corrales de comedias, intrigas cortesanas y luchas políticas. Todo ello envuelto en un lenguaje preciso y una atmósfera que transpira verdad histórica y espíritu aventurero.
Úbeda, del papel a la pantalla
La fuerza visual de la novela encontró una prolongación natural en su adaptación cinematográfica, dirigida por Agustín Díaz Yanes y protagonizada por Viggo Mortensen. Para dar vida a este universo, el equipo eligió varios escenarios de Úbeda, ciudad Patrimonio de la Humanidad junto a Baeza y joya indiscutible del Renacimiento andaluz.

Pasear por Úbeda es recorrer un decorado natural del Siglo de Oro. Y uno de sus enclaves más impresionantes es la plaza Vázquez de Molina, un conjunto monumental único donde conviven algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad: el palacio Vázquez de Molina, el antiguo Pósito, el palacio del Marqués de Mancera, la iglesia de Santa María de los Reales, la Sacra Capilla del Salvador y el palacio del Deán Ortega.
El Parador de Úbeda

El palacio del Deán Ortega, hoy Parador de Úbeda, fue el primer palacio convertido en alojamiento de la red de Paradores. Construido originalmente como residencia del capellán de la Capilla del Salvador, este edificio renacentista destaca por su sobria fachada y, sobre todo, por su espectacular patio central, uno de los más bellos de la ciudad.

Sus salones, habitaciones y galerías parecen pensados para alojar historias. Sentarse a leer El Capitán Alatriste bajo la luz tamizada de su patio renacentista es una experiencia que trasciende la literatura: las piedras, el silencio y la historia devuelven al lector directamente al universo de Pérez-Reverte, haciendo que Alatriste se sienta sorprendentemente cerca.