Habitaciones de leyenda: el refugio del Conde de Benavites
07 de Octubre 2025

Ávila, ciudad de mística y piedra, se alza como una joya medieval entre las murallas mejor conservadas del mundo. Estas murallas, que abrazan el casco histórico, no solo protegían la ciudad, sino que también servían de respaldo a los palacios señoriales que se adosaban a ellas como un segundo cinturón defensivo. Uno de estos palacios es el de Piedras Albas, una construcción del siglo XVI que hoy alberga el Parador de Ávila.

Erigido en granito, con muros recios y una torre que evoca tiempos de nobleza y resistencia, el Palacio de Piedras Albas fue hogar del corregidor Juan de Henao y más tarde de los Sarmiento. Se dice que incluso Teresa de Ávila pudo haber jugado en sus jardines siendo niña. A finales del siglo XIX, el edificio vivió una transformación significativa bajo el impulso de su nuevo propietario, el IX marqués de Benavites, quien mandó construir un torreón para albergar su extensa biblioteca. Hoy, este palacio convertido en Parador desde 1966, conserva su esencia señorial y ofrece al visitante una experiencia única entre historia y confort.

 

El Conde de Benavites, apasionado de Ávila y su cultura

 

Bernardino de Melgar y Álvarez de Abreu (1863 - 1942), IX marqués de Benavites, fue mucho más que un noble. Jurista, historiador, diplomático y bibliófilo, dedicó su vida a la cultura y al patrimonio abulense. Ocupó cargos como senador del Reino y diputado, y fue miembro de la Real Academia de la Historia, entre otras instituciones.

Su legado en Ávila es profundo: transformó el Palacio de Piedras Albas en un centro cultural pionero, con una biblioteca de más de 20.000 volúmenes, un museo taurino y otro de arte popular. Organizó tertulias, exposiciones y actividades abiertas al público, convirtiendo su residencia en un espacio vivo de conocimiento y tradición. Además de ser marqués de Benavites, ostentaba los títulos de San Juan de Piedras Albas y Señor de Alconchel, y fue un verdadero mecenas que promovió la restauración de monumentos y la conservación de archivos históricos.

 

La habitación Nº111

 

Entre las 61 habitaciones del Parador, la Nº111 destaca como la más amplia y distinguida. Conocida como la habitación de los Condes de Benavites, esta estancia combina el buen gusto con la elegancia, y ha sido testigo de visitas ilustres, como la del actual S.M. Felipe VI, cuando aún era Príncipe de Asturias.

Sus ventanales ofrecen vistas privilegiadas al jardín y a la muralla, y su baño con jacuzzi añade un toque de lujo a la experiencia. Situada en el torreón construido por el marqués para su biblioteca, esta habitación es un refugio único que conecta al huésped con la historia viva del edificio.

 

El Parador de Ávila

 

Hospedarse en el Parador de Ávila es sumergirse en un ambiente señorial, cálido y lleno de encanto. El edificio conserva elementos originales como el patio, la escalera y el claustro, además de acogedores salones decorados con cuadros de época, muebles antiguos y chimeneas que invitan al descanso.

Cada habitación es distinta, adaptada con mimo a los rincones del antiguo palacio, lo que convierte cada estancia en una experiencia irrepetible. El comedor, con vistas al jardín y a la muralla a través de un patio acristalado, completa la atmósfera majestuosa del lugar.

Pasear por el adarve, perderse por las calles del casco histórico y descansar en una habitación como la Nº111 es vivir Ávila desde su corazón más noble.

RESERVA EN EL PARADOR DE ÁVILA