Una ruta verde por el norte de España
18 de Mayo 2026

Viajar ya no es solo descubrir nuevos destinos, sino hacerlo de forma consciente. La sostenibilidad y el ecoturismo se han convertido en una prioridad para quienes buscan experiencias que respeten y valoren el entorno. Cada vez más viajeros eligen rutas que les permitan conectar con la naturaleza y contribuir a su conservación, poniendo el foco en espacios protegidos y paisajes de gran riqueza ecológica.

En este contexto, el norte de España emerge como un auténtico tesoro natural. Asturias y Cantabria albergan algunos de los enclaves más espectaculares del país, desde imponentes sistemas montañosos hasta frondosos bosques y valles de origen glaciar. Lugares donde la biodiversidad es protagonista y donde cada sendero invita a descubrir la esencia más pura del paisaje.

Paradores responde a esta forma de viajar integrando sus alojamientos en entornos de alto valor natural, siempre desde el respeto y la armonía con el paisaje. Sus establecimientos, ubicados en enclaves privilegiados o cerca de espacios protegidos, apuestan por prácticas responsables como la gestión eficiente de recursos, impulso de productos locales, reducción de residuos y promoción de una movilidad más sostenible. Además, fomentan experiencias que conectan al viajero con la cultura, las tradiciones y los oficios del territorio, como ocurre con el programa Naturaleza para los Sentidos, presente ya en una parte significativa de la red.

Esta ruta verde por el norte propone precisamente eso, un viaje en el que la belleza del entorno se combina con el descanso en Paradores que cuidan tanto del huésped como del medio ambiente. Una invitación a descubrir paisajes únicos, a valorarlos y a formar parte de su conservación para que sigan siendo disfrutados por generaciones futuras.

 

Primera parada: Parque Natural de Somiedo

 

El recorrido comienza en el Parque Natural de Somiedo, en Asturias, un territorio de gran valor ecológico conocido por sus lagos de origen glaciar y sus abruptas montañas. Este espacio protegido alberga una de las mayores poblaciones de oso pardo de España, lo que lo convierte en un lugar privilegiado para la observación de fauna en libertad. Sus numerosas rutas de senderismo permiten adentrarse en paisajes de gran belleza y disfrutar de vistas panorámicas inolvidables.

Somiedo, declarado Parque Natural en 1988 y Reserva de la Biosfera por la UNESCO en el año 2000, es también ejemplo del compromiso de sus habitantes con la conservación. Localidades como Villar de Vildas o Santa María del Puerto han sido reconocidas por preservar su entorno y sus tradiciones. Entre las rutas más recomendables destaca la del Valle del Lago, un recorrido accesible que atraviesa escenarios de gran encanto natural.

Tras una jornada en plena naturaleza, el descanso llega en el Parador de Corias, situado a poco más de una hora. Este impresionante monasterio benedictino del siglo XI, junto al río Narcea, combina historia, arquitectura y confort. En su interior, el viajero puede descubrir elementos originales como restos de la iglesia primitiva, antiguas puertas monacales o una espectacular biblioteca con miles de volúmenes. Todo ello acompañado de la mejor gastronomía local, con platos tradicionales que reconfortan tras el día de exploración.

 

Segunda parada: Parque Natural de Redes

 

La ruta continúa hacia el Parque Natural de Redes, otro de los grandes pulmones verdes de Asturias. Este espacio destaca por sus extensos bosques y su extraordinaria biodiversidad, hogar de especies emblemáticas como el oso pardo, el lobo o el urogallo. Es un destino ideal para quienes buscan perderse en la naturaleza y recorrer senderos que atraviesan paisajes intactos.

Entre sus múltiples itinerarios, la ruta hacia el Puerto de Tarna permite descubrir el nacimiento del río Nalón, rodeado de un entorno de gran belleza donde el pico Remelende se alza como telón de fondo.

Muy cerca, el Parador de Cangas de Onís ofrece el lugar perfecto para descansar. Ubicado en el antiguo monasterio de San Pedro de Villanueva, a orillas del río Sella, este alojamiento combina historia y naturaleza en un enclave privilegiado. Además, su compromiso con el turismo sostenible se refleja en iniciativas como espacios para la biodiversidad, propuestas de cicloturismo o experiencias que acercan al visitante a la cultura local: desde rutas interpretativas hasta talleres o degustaciones de productos tradicionales.

 

Tercera parada: Picos de Europa y la Ruta del Cares

 

Desde Cangas de Onís se accede fácilmente al impresionante Parque Nacional de los Picos de Europa, uno de los paisajes montañosos más espectaculares del continente. Este macizo calizo, declarado Reserva de la Biosfera, sorprende por sus grandes desniveles, profundos desfiladeros y una red de rutas que permiten explorar su belleza salvaje.

Entre ellas, destaca la Ruta del Cares, conocida como la “Garganta Divina”, un recorrido icónico que discurre entre paredes verticales y ofrece vistas inolvidables. Es un ejemplo perfecto de cómo disfrutar de la naturaleza de forma respetuosa, integrando la actividad turística con la conservación del entorno.

Tras la excursión, el regreso al Parador de Cangas de Onís se convierte en un momento de descanso y disfrute gastronómico, con platos tradicionales como la fabada, pescados frescos o postres típicos, siempre acompañados de la sidra asturiana.

 

Cuarta parada: Fuente Dé

 

La última etapa nos lleva a Cantabria, concretamente a Fuente Dé, en pleno corazón de los Picos de Europa. Aquí, el teleférico permite ascender rápidamente a las alturas, ofreciendo una experiencia única con vistas espectaculares del macizo. Desde la estación superior parten numerosas rutas que atraviesan paisajes de gran belleza, especialmente atractivos tanto en verano como en invierno.

A los pies de este impresionante enclave se encuentra el Parador de Fuente Dé, un refugio perfecto tras una jornada de aventura. Sus acogedoras habitaciones y su entorno privilegiado invitan al descanso, mientras que su oferta gastronómica permite descubrir sabores locales como el tradicional cocido lebaniego.

La experiencia puede completarse con rutas cercanas o visitas a pueblos con encanto como Mogrovejo o Potes, donde la historia y la tradición siguen muy presentes.

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