El Parador de Lleida vuelve a contar este mes con Cérvoles Celler, la bodega concebida hace más de dos décadas por el prestigioso enólogo y empresario viticultor Tomàs Cusiné en la zona de Les Garrigues con el fin de producir vinos de finca en altura, dentro de su campaña "12 meses, 12 bodegas” dedicada a la promoción de la D.O. Costers del Segre.

Primer proyecto de viticultura de montaña de Catalunya y perteneciente a la exclusiva asociación Grandes Pagos de España, presentará como novedad Santolina en la cena maridada del día 31 de julio, un exclusivo y elegante tinto monovarietal de uva syrah, junto a cuatro de sus referencias ya habituales en sus comparecencias anteriores. Se trata de un vino de parcela con una crianza de 10 meses en barricas de roble francés de 2.000 litros que se ha escogido para acompañar el cochinillo con calabaza en texturas que se servirá en el cuarto pase.

Durante la velada se estrenará el menú especial que el chef Mario Rojo y su equipo han diseñado para este tercer trimestre de la campaña "12 meses, 12 bodegas" de 2026. Una atractiva y vanguardista propuesta que arrancará con un tartar de secallona -embutido tradicional catalán similar a la longaniza y el fuet- con helado de seta shitake, armonizada con Colors Blanc, un coupage de macabeo, chardonnay y albariño, criado sobre sus propias lías, lo que le aporta untuosidad y remarca la acidez y frescura propios de los varietales.

Como primer plato llegará a la mesa una crema tibia de bogavante con huerta marina, al que, rompiendo moldes, escoltará en la copa el hermano tinto de esa misma etiqueta, el Colors Negre, una combinación de garnacha, cabernet sauvignon y merlot a la que una crianza 6 meses, en barricas de 225 litros de roble francés, otorga complejidad.

Ajustándose, ahora sí, a las reglas clásicas del maridaje, el Cérvoles Blanc, un vino sabroso, fresco, complejo, intrenso y goloso fruto del ensamblaje de macabeo y chardonnay vinificadas por separado, fermentado en barrica y criado sobre lías en roble durante ocho meses que le aportan volumen y estructura, es la elección para realzar una lubina con cremoso de almendras, salsa de marisco y habitas.

La carta de bodega de la cena se completa con el Garnatxa de Cérvoles, un tinto monovarietal que es la gran apuesta de la bodega por un vino joven que busca la verticalidad y pureza de la variedad, que se armonizará con una selección de postres clásicos catalanes: mel i mató (un queso fresco suave y cremoso, similar al requesón bañado con miel y acompañado de frutos secos), music (frutos secos, frutas desecadas y moscatel) i orelleta (masa frita cubierta de azúcar). La vinificación, en parte, se realiza con todo el raspón y una vez acabada la fermentación, una parte permanece en depósito de acero inoxidable y otra parte más pequeña pasa unos 4 meses por tino de 4.000 litros de roble francés.

El precio del cubierto se mantiene en 55 euros y las plazas son limitadas por lo que para asegurarse mesa en esta cita tan exclusiva conviene no descuidarse y reservar cuanto antes en el 973 00 48 66 o enviado un correo electrónico a [email protected].
