Saberes de siempre, mujeres de hoy
03 de Marzo 2026

Hay gestos que atraviesan generaciones. Manos que cultivan, cuidan, hilan, guían rebaños o recolectan miel siguiendo ritmos que no entienden de prisas. Durante siglos, muchas de estas actividades esenciales para la vida rural han estado ligadas a las mujeres, guardianas silenciosas de saberes transmitidos de madres a hijas.

Hoy, esas tradiciones no solo perduran, sino que se convierten en experiencias vivas dentro del programa Naturaleza para los Sentidos de Paradores. Actividades que conectan al viajero con la tierra, con el paisaje y con oficios que forman parte de nuestra identidad cultural. Y que, en muchos casos, están lideradas por mujeres que mantienen ese legado con orgullo y profesionalidad.

 

El aceite: cultura milenaria en Ciudad Rodrigo

 

El cultivo del olivo forma parte de la historia del Mediterráneo desde hace más de 6.000 años. Fenicios, romanos y árabes extendieron su producción por la Península, convirtiendo el aceite en símbolo de alimentación, salud y economía.

En Ciudad Rodrigo, Loli nos adentra en este universo a través de una experiencia que comienza entre olivos y culmina en la almazara. Pasear por el olivar, comprender el trabajo del campo y descubrir las fases de extracción del aceite permite entender por qué este “oro líquido” ha sido históricamente sustento de tantas familias rurales, muchas de ellas encabezadas por mujeres que trabajaban tanto en la recolección como en la gestión doméstica del producto.

La experiencia concluye con una cata que despierta los sentidos y pone en valor los matices, beneficios y usos de un alimento profundamente arraigado a nuestra cultura.

 

El pastoreo: equilibrio entre tradición y sostenibilidad

 

El pastoreo ha sido una de las actividades más antiguas de la humanidad. En España, la trashumancia y la ganadería extensiva moldearon paisajes y economías durante siglos. Aunque a menudo invisibilizadas, muchas mujeres participaron activamente en el cuidado del ganado, la elaboración de quesos y la gestión de las explotaciones familiares.

En el entorno del Parador de Sigüenza y Molina de Aragón, Marta nos invita a vivir una jornada como pastora en Torralba de los Sisones. Acompañada por cabras, perras can de chira y mastinas, la experiencia permite comprender el valor del pastoreo regenerativo y su impacto positivo en la biodiversidad.

Guiar el rebaño por praderas y montes no es solo una actividad rural: es una lección sobre sostenibilidad, respeto por los ciclos naturales y conexión con el territorio. La jornada culmina con un auténtico almuerzo de pastor, recordándonos que muchos de nuestros productos más tradicionales nacen precisamente de estas prácticas.

 

La apicultura: guardianas de la vida en el Bierzo

 

Las abejas han sido consideradas símbolo de comunidad, trabajo y prosperidad desde la Antigüedad. La miel, antes de la llegada del azúcar, era el principal endulzante y un producto de gran valor medicinal y comercial.

En el entorno del Camino de Santiago, en Villafranca del Bierzo, Beatriz nos acerca al fascinante mundo de la apicultura. Visitaremos los campos bercianos donde el Parador apadrina una colmena que abastece su cocina, cerrando así el círculo entre naturaleza y gastronomía.

Descubrir cómo se organiza una colmena, comprender el papel esencial de las abejas en la polinización y en la conservación del paisaje, y conocer el proceso de elaboración de la miel es también reconocer la importancia histórica de las mujeres en las economías rurales, donde la apicultura complementaba los ingresos familiares y fortalecía el tejido agrícola.

 

La lana: un hilo que teje historia en Fuente Dé

 

Antes de la industrialización, el proceso de transformación de la lana era una labor artesanal profundamente ligada al ámbito doméstico y femenino. Lavar, cardar, hilar y tejer eran tareas fundamentales para el abrigo y la economía familiar.

En Fuente Dé, Susana y Pilar nos acompañan en una experiencia lanera junto a una pastora del valle de Pesaguero. Allí conoceremos de primera mano la importancia de la ganadería extensiva en la conservación del paisaje y aprenderemos los primeros procesos de preparación de la lana, desde la limpieza del vellón hasta los pasos previos al hilado.

Participar en estas tareas es comprender el valor del tiempo, la paciencia y el conocimiento transmitido durante generaciones. La experiencia finaliza con una degustación de quesos de Liébana, pan de pueblo y vino local, celebrando la unión entre oficio, territorio y sabor.

Y estas actividades son solo algunas de ellas. Hay muchas más mujeres, muchas más experiencias y muchos más territorios por descubrir en Paradores.

Porque preservar la tradición es también reconocer a quienes la han mantenido viva generación tras generación.

Disfruta de estas y muchas más actividades en Paradores y deja que el eco de tu estancia marque la diferencia.

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