Jardín de antigüedades en el Parador de Mérida
03 de Marzo 2025

El Parador de Mérida es uno de los más antiguos de la red de Paradores, y el primero en ubicarse en un monumento histórico. En este sentido, es también uno de los más ricos en patrimonio, y buen ejemplo de ello son los restos arqueológicos que guarda en su interior. Ubicado en la parte posterior, al lado de la terraza del restaurante y la entrada al patio de columnas, se encuentra el llamado Jardín de Antigüedades, un espacio cargado de restos romanos, visigóticos y mudéjar que es testigo de la riquísima herencia que alberga este Parador.

Esta riqueza, por su parte, viene dada por la privilegiada ubicación del edificio. El actual Parador, creado en 1933, ocupa el antiguo Convento de Jesús, construido en 1725 sobre los cimientos de un templo romano dedicado a la Concordia de Augusto. En el siglo XVIII, varios miembros de la comunidad religiosa, preocupados por el estado de conservación y dispersión de los restos arqueológicos que yacían al pie del convento, crearon este jardín, una de las primeras colecciones públicas de Mérida y germen del museo de Santa Clara, precedente del actual MNAR (Museo Nacional de Arte Romano).

Hoy, Paradores rinde homenaje a esta tradición con un espacio museológico ubicado en el corredor de acceso al claustro, donde pueden observarse algunas de las piezas arqueológicas más interesantes de entre las encontradas, de forma que se contextualice y se ponga en valor el patrimonio de este edifico y de los principales actores que formaron parte de su creación. Entre ellas, destacan las cornisas y dinteles historiados, en los que se alternan motivos vegetales y geométricos, y la serie de capiteles de época romana, algunos con exuberantes decoraciones de hojas de acanto.

Además, este espacio está flanqueado por el jardín exterior, en el que una colección de capiteles, basas y dinteles convive con una impresionante agrupación de columnas de hasta cuatro metros de altura, y el patio interior. En este último, el visitante puede pasear alrededor de doce columnas de mármol, testigo de las distintas edades del edificio gracias a las inscripciones que decoran sus fustes, y que varían desde la escritura cúfica árabe y textos de época jesuita.

Alójate en el Parador de Mérida y disfruta de todo lo que puede ofrecerte.

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