La localidad madrileña de Alcalá de Henares vive del 13 al 19 de octubre una de sus citas gastronómicas más esperadas, las que dedica a su hijo más ilustre: el universal novelista, poeta y dramaturgo Miguel de Cervantes Saavedra, considerado una de las máximas figuras de la literatura española, coincidiendo con el mes de su bautismo: las Jornadas Gastronómicas Cervantinas.
Tomando el relevo al exitoso Mercado Cervantino un total de 22 restaurantes de la asociación de hosteleros alcalaína, Alcalá Gastronómica-Fomentur reinterpretan la cocina del Siglo de Oro con creatividad, sabor y vanguardia, trayendo a nuestros días los recetarios de los siglos XVI y XVII con un enfoque actual e imaginativo.

Cada establecimiento ofrecerá un menú especial, a precio cerrado y bajo reserva, inspirado en los sabores, aromas y tradiciones de la época cervantina, pero renovado con técnicas contemporáneas y aderezado con el talento de los chefs alcalaínos. Platos que, como sugiere el lema de este año, "los delirios del Quijote" harían perder la cabeza al mismísimo ingenioso hidaldo, por su originalidad, su equilibrio entre historia y modernidad, y su irresistible sabor.

El Parador de Alcalá se mantiene fiel a esta convocatoria desde sus inicios y es uno de los establecimientos que participan activamente en este evento, que fusiona el Siglo de Oro, una de las épocas más florecientes de la cultura y del arte en nuestro país, con el presente, recuperando recetas del pasado y reinterpretando los platos extraídos de las despensas de la obra literaria universal escrita por Miguel de Cervantes. Una propuesta que este año volverá a degustarse en el incomparable marco de la Hostería del Estudiante, es un escenario único del siglo XVII de atmósfera cervantina, envuelto por enormes vigas de madera, muros de piedra, una chimenea donde ya se cocinaba hace cinco siglos, cobres de la época que visten el espacio y la singular y acogedora terraza junto al salón Patio de Caballos.
Para esta edición, el equipo de Cocina del Parador complutense, con el chef Luis Carlos García al frente, plantea un atractivo menú disponible a mesa completa bajo reserva previa que estará disponible del 15 al 19 de octubre, ya que la Hostería del Estudiante cierra los lunes y martes por descanso semanal.

Para el inicio, se sirven unas icónicas y castizas migas alcalaínas, plato de la gastronomía castellano-manchega tradicional muy común en la dieta popular de la época, con torreznillos, uvas y yema de huevo curada.

Uno de los pescados más populares de la época, fruto de la imposición forzada por la iglesia en la época de cuaresma por la prohibición de comer carne y dado que su conserva en salazón permitía su comercialización en el interior acarreado por los arrieros, protagoniza el segundo pase: unas pavías de bacalao con alboronía, cremoso de pimientos y tierra de cebolla. Un pescado considerado de baja clase que ya aparece en el segundo capítulo del Quijote; “A dicha, acertó a ser viernes aquel día, y no había en toda la venta sino unas raciones de un pescado que en Castilla llaman abadejo, y en Andalucía bacallao, y en otras partes curadillo, y en otras truchuela..” y en otras novelas cervantinas como Rinconete y Cortadillo: “Ida la vieja, se sentaron todos alrededor de la estera, y la Gananciosa tendió la sábana por manteles; y lo primero que sacó de la cesta fue un grande haz de rábanos y hasta dos docenas de naranjas y limones, y luego una cazuela grande llena de tajadas de bacallao frito”.

Coincidiendo con el inicio de la temporada cinegética, como propuesta cárnica se ha apostado por una de las piezas de pelo más preciadas de la caza menor: una perdiz estofada con compotas de uvas. Un plato planteado en referencia a la descripción del banquete que los personajes del Quijote disfrutan en las Bodas de Camacho: “lo primero que se le ofreció a la venta de Sancho fue, esperado en un asador de un olmo entero, un entero novillo... porque eran seis medias tinajas , que cada una cabía un rastro de carne...” o al “Omnis saturatio mala, perdicis autem pessima”, que el médico de la supuesta isla de Barataria le dice frente a unas perdices “bien sazonadas” mientras le va prohibiendo los platos que le muestran en aras a su salud: “Toda saciedad es mala, pero la de perdices, la peor”.

Para el prepostre se sirven quesos de oveja del vecino Campo Real acompañados de membrillo, uvas y pan, vianda citada en el capítulo LIV de la mundialmente conocida obra literaria cervantina : “Tendiéronse en el suelo, y haciendo manteles de las hierbas pusieron sobre ellas... Pan, sal, cuchillo, nueces y rajas de quesos”...

…culminando el menú con un bizcocho borracho sobre manjar blanco (crema dulce a base de leche y almidón aromazada con canela y piel de limón muy popular en Europa durante la Edad Media y el Renacimiento) y helado de leche merengada, postre citado en el Quijote: “Acá tenemos noticia, buen Sancho, que sois tan amigo de manjar blanco y de albondiguillas, que si os sobran las guardáis en el seno para el otro día”.

El precio del menú es de 50 euros por persona y comprende café o infusiones acompañados de pestiños. Las bebidas no están incluidas Las reservas pueden realizarse en [email protected]s o en el teléfono 91 888 03 30.
