Diccionario gastronómico: Y de 'Yemas del conventos'
04 de Octubre 2025

Este diccionario es un producto de la revista Archiletras elaborado con el apoyo de Paradores, y se publicó originalmente en archiletras.com.

La letra Y nos lleva al dulce silencio de los conventos con las Yemas, pequeñas joyas de azúcar y huevo que Ávila reivindica como suyas bajo el nombre de Yemas de Santa Teresa. Aunque se elaboran en muchos rincones de España, su origen sigue envuelto en misterio: algunos lo sitúan en Al Ándalus, otros en el siglo XII, cuando las monjas aprovechaban las yemas que les donaban las bodegas tras clarificar el vino. Lo cierto es que fue en 1860 cuando comenzaron a comercializarse en la pastelería La Dulce Avilesa, hoy La Flor de Castilla. Con Y de Yemas, la repostería se convierte en legado conventual y en dulzura que atraviesa siglos.

 

Yemas del convento

 

(Postres)

Dulce tradicional que, aunque se elabora en toda España, lo reivindica Ávila con el nombre de yemas de Santa Teresa. Su origen es difuso: por un lado, hay quien defiende que la receta la heredamos de los árabes durante la época del Al Ándalus (desde el año 711 hasta 1492). Otros consideran que fue en el siglo XII, las hermanas del convento de Santa Teresa quienes las elaboraron utilizando las yemas que las bodegas les regalaban, porque para clarificar el vino solo se utilizaba la clara de huevo. Lo que sí está documentado es que el primer obrador que las comercializó con tal nombre fue en 1860, la pastelería La Dulce Avilesa (conocida hoy en día como La Flor de Castilla). Años más tarde, fue inscrita como marca registrada. De una u otra manera, es cierto que el origen de este popular, sencillo y delicioso postre surgió en los conventos.

Receta

Ingredientes. Azúcar, agua, yemas de huevo y azúcar glas.

Elaboración. Preparar un almíbar con el azúcar y el agua. Batir las yemas de huevo. Verter el almíbar caliente sobre las yemas sin dejar de batir. Cocinar la mezcla a fuego lento sin dejar de remover hasta que espese. Verter en un molde forrado con film y dejar enfriar. Cortar en cuadrados y espolvorear con azúcar glas.

Cita literaria

«—¡No le eclipses con el guante!

Déjame estampar un beso…

—¡Quieto! Esa es ya mucha audacia. Mira que me vuelvo atrás si intentas…

—No lo haré más. Quiero conservar tu gracia.

¿No es harto ya el brazalete?

—¡Oh! Sí, sí; y a fe de hidalgo juro… ¿Quieres tomar algo?

—Gracias.

—Siquiera un sorbete. (…)

—No tengo sed ni apetito. Pero, al menos, una yemas…».

Lances de Carnaval. Bretón de los herreros. 1883.