Hay primeras veces que se recuerdan toda la vida. La primera cita, el primer trabajo, el primer viaje que te cambió la mirada… y sí, también la primera vez que te alojas en un Parador. Porque un Parador no es un hotel más, es la puerta de entrada a una forma distinta de viajar, donde la historia, la gastronomía y la belleza del entorno se entrelazan para ofrecerte una experiencia con alma.
Quizá aún no te hayas animado a probarlo, o tal vez llevas tiempo escuchando hablar de ellos sin dar el paso. Si es así, este es el momento. Y si ya eres de los que presumen de ser Amigo de Paradores, seguro que te suena lo que contamos (y quizá te inspire para recomendarle a alguien su primera escapada).
Cada Parador tiene su propio carácter. Algunos están situados en castillos, monasterios o palacios donde las piedras guardan siglos de historia. Otros, de líneas más modernas, se levantan en enclaves naturales privilegiados: frente al mar, entre montañas o junto a parques naturales. En todos, sin excepción, late una pasión por el arte y el detalle, más de 10.000 piezas entre pinturas, esculturas o tapices, que convierte cada estancia en un pequeño museo habitable.
Y luego está su gastronomía, el sabor de cada tierra, reinterpretado con respeto y cariño. Platos que cuentan historias, ingredientes de cercanía y recetas que cambian según la estación. Porque en Paradores se viaja también con el paladar, y sí, puedes reservar mesa sin estar alojado.
Hospedarte en un Parador es mucho más que dormir fuera de casa, es despertarte en un lugar con historia, desayunar donde antaño lo hacían monjes, nobles y reyes o mirar el amanecer desde la torre de un castillo. Por eso, si aún no lo has probado, te proponemos cinco Paradores ideales para principiantes. Y una advertencia compartida por los más fieles: quien va una vez, siempre vuelve.
Parador de Cangas de Onís: primera vez en un antiguo monasterio
En primer lugar, te proponemos poner rumbo al norte, porque el norte siempre sienta bien. Y entre todos los Paradores que lo componen, el Parador de Cangas de Onís es una de las mejores puertas de entrada al universo Paradores. Este antiguo monasterio benedictino del siglo VIII, a orillas del río Sella y arropado por los Picos de Europa, combina la paz de la vida monacal con la calidez tan propia de la hospitalidad asturiana. Aquí, cada piedra tiene una historia: el silencio del claustro, el pozo del siglo XVII o la sobria belleza de su iglesia románica te recuerdan que estás durmiendo en un lugar donde el tiempo decidió detenerse.

Es un comienzo perfecto para quienes se estrenan en Paradores porque podrán disfrutar de historia, paisaje y una cocina con raíces. En el antiguo refectorio, hoy restaurante, se sirven platos que saben a la auténtica Asturias: legumbres, quesos, pescados del Cantábrico y postres de tradición monacal.
Y, cómo no, su entorno. Las vistas que se disfrutan desde este Parador, a cualquier hora del día, son simplemente únicas. La serenidad que lo rodea y la inmensidad del paisaje crean una sensación de paz difícil de encontrar en otro lugar.
Antes de irte… acércate a los capiteles de la iglesia y descubre la escena esculpida del rey Favila, hijo de Don Pelayo, enfrentándose a un oso.
Y si quieres más… participa en alguna de las actividades que propone el Parador: una visita teatralizada guiada por un monje, una cata de quesos artesanos o un juego de misterio ambientado en un crimen real ocurrido entre estos muros. De noche, el pase de El nombre de la rosa cierra la experiencia con un guiño perfecto.
RESERVA EN EL PARADOR DE CANGAS DE ONIS
Parador de Gredos: el primero de todos
Nuestra segunda propuesta sería el Parador de Gredos, el pionero de todos. Inaugurado en 1928, este refugio de piedra y pizarra fue testigo de la redacción del primer borrador de la Constitución de 1978. Pero más allá de la historia, su verdadera magia está en su entorno: montañas infinitas, aire puro y un silencio que lo envuelve todo.

Si buscas tu primera experiencia en Paradores con sabor a naturaleza y autenticidad, este es tu sitio. En cada rincón se respira el espíritu de montaña con las chimeneas encendidas, madera, piedra y vistas que invitan a desconectar.
Fue nuestro primer Parador y también podría ser el tuyo.
Antes de marcharte… asómate al Salón de los Ponentes, donde aún se conservan recuerdos de aquel momento histórico. También disfruta de la experiencia inmersiva de Descubre Paradores, donde podrás recorrer el Parador y conocer cada uno de sus rincones de la manera más completa.
Y no dejes pasar… la oportunidad de saborear unas alubias del Barco en su restaurante y, después, salir a la terraza para contemplar el valle del Tormes y la sierra de Béjar. Al caer la noche, el cielo estrellado parece un espectáculo privado. Si te va la aventura, añade un paseo a caballo o una ruta por el bosque.
RESERVA EN EL PARADOR DE GREDOS
Parador de Ciudad Rodrigo: una primera vez con sabor a castillo
En tercer lugar, te proponemos un salto en el tiempo: dormir en un auténtico castillo medieval. El Parador de Ciudad Rodrigo es una fortaleza del siglo XIV que corona una colina con vistas al río Águeda. Sus almenas, matacanes y torreón principal conservan intacto el espíritu de la Castilla guerrera.

Para una primera experiencia en Paradores, es una elección de cuento donde piedra, historia y gastronomía te harán sentir como un rey. En su comedor, con vistas al horizonte, podrás saborear jamón de Guijuelo, farinato, cordero asado o los míticos huevos tapados.
Antes de irte… busca el tapiz de la Diosa Cibeles del siglo XVII o la talla de un rey castellano del XVIII. Son solo una muestra del enorme legado artístico que guarda este Parador.
Y si quieres completar la experiencia… únete a una visita teatralizada por los rincones más secretos del castillo, o cambia de registro con una jornada más activa: remar por el río Águeda o visitar una almazara para descubrir el mundo del aceite. Actividades que propone el Paradores.
RESERVA EN EL PARADOR DE CIUDAD RODRIGO
Parador de Mojácar: primera vez con los pies en la arena
En cuarto lugar, cambiamos de paisaje para tocar el mar. El Parador de Mojácar es perfecto para quienes imaginan su primera vez en Paradores con olor a sal y sonido de olas. Frente al Mediterráneo, sus terrazas y habitaciones se abren al azul, invitando a la calma y a la desconexión total.

Piscina, solárium, pistas de pádel, jardines y una cocina marinera que conquista con pescados, mariscos y guisos típicos que saben a Andalucía. Aquí los amaneceres son casi un ritual: el sol se alza desde el mar y el día comienza con una luz que parece inventada solo para este lugar.
Antes de marcharte… sube al pueblo de Mojácar, con sus casitas blancas, calles estrechas y tiendas de artesanía. Tiene un encanto bohemio que conquista a primera vista.
Y si te animas a explorar… acércate al Cabo de Gata, a apenas media hora. Calas secretas, acantilados volcánicos y un paisaje salvaje que demuestra que el paraíso puede estar muy cerca.
RESERVA EN EL PARADOR DE MOJÁCAR
Parador de Toledo: una iniciación con vistas imperiales
Por último, te proponemos como primera experiencia el Parador de Toledo, porque pocas primeras veces son tan impactantes como contemplar la ciudad imperial desde su terraza. Desde aquí, la vista es sencillamente perfecta: el Alcázar, la catedral y el caserío toledano se despliegan ante ti como en una pintura viva, sobre todo al atardecer, cuando todo se tiñe de oro.

Ideal para quienes buscan arte, historia y buena gastronomía en un mismo destino. Su restaurante rinde homenaje a las tres culturas que dieron forma a Toledo, con platos como las migas del pastor, el atascaburras o el cordero asado, servidos con una de las mejores panorámicas de España.
Antes de irte… dedica un día entero a explorar la ciudad: la catedral gótica, el Alcázar, la iglesia de Santo Tomé, con El entierro del conde Orgaz, y las calles que parecen un laberinto de siglos.
Y si te apetece un toque de naturaleza… a solo media hora encontrarás las Barrancas de Burujón, un paisaje de cortados rojizos que el viento y el agua han esculpido durante millones de años. Un broche perfecto para un viaje lleno de primeras veces que, seguro, no será la última.
RESERVA EN EL PARADOR DE TOLEDO
Esta es nuestra propuesta, pero nos gustaría saber cuál sería la tuya si ya eres todo un experto en Paradores.