Estrena tu verano con un chapuzón
08 de Julio 2025

Julio ya ha comenzado, y con él, el inicio de las esperadas vacaciones para muchos. Mar o montaña son los destinos más habituales por los que hemos estado soñando durante todo el año. A medida que se acerca la fecha de partida, nuestra mente se llena de imágenes, planes y experiencias por vivir. Pero hay un momento que siempre destaca sobre todos: ese primer chapuzón. Ya sea en la piscina, la playa, el río o en un lago, aquí te mostramos algunos de los lugares más emblemáticos para disfrutar de ese merecido descanso.

 

La “playa” del interior

 

¿Quién dijo que Teruel no tenía playa? A solo 3 kilómetros del pequeño pueblo de Valbona, el embalse del mismo nombre se ha ganado a pulso el título de “la playa de Teruel”. Rodeado de naturaleza y con zonas de arena ideales para extender la toalla, es un planazo para refrescarse sin necesidad de ir hasta la costa.

Este rincón tranquilo y familiar es perfecto para darse un buen baño, hacer un picnic a la sombra en su merendero o pasar el día entre chapuzones, columpios y aventuras en canoa o paddle surf. También es un lugar muy frecuentado por los aficionados a la pesca, gracias a sus aguas tranquilas y paisajes que invitan a relajarse.

Ya sea en pareja, con amigos o con los más peques, el embalse de Valbona es una opción estupenda para estrenar el verano con ese primer y merecido chapuzón.

Pero este embalse no es el único lugar donde refrescarte en Teruel, el embalse del Arquillo de San Blas, es otra zona donde puedes ir a darte ese esperado chapuzón. Este se encuentra a escasos 10 kilómetros del Parador de Teruel, un precioso palacete a las afueras de la ciudad. Inspirado en el arte mudéjar que da identidad a la capital turolense, este alojamiento combina historia, descanso y todas las comodidades para una escapada redonda.

Aquí podrás pasear entre jardines, darte otro chapuzón en su piscina, jugar un partido de tenis o ver a los peques disfrutar en el parque infantil. Y, por supuesto, sentarte a la mesa y saborear la exquisita gastronomía local en su restaurante, donde los sabores de Aragón brillan con luz propia.

Además, el Parador es el punto de partida ideal para explorar una ciudad llena de encanto: las Torres Mudéjares, el Mausoleo de los Amantes de Teruel, la catedral de Santa María de Mediavilla o el fascinante Dinópolis, para quienes viajan en familia. Y si te apetece perderte por pueblos con historia y paisajes de postal, Albarracín, Mora de Rubielos o la laguna de Tortajada te esperan a pocos kilómetros.

RESERVA EN EL PARADOR DE TERUEL

 

El lago más grande de España

 

Imagina darte tu primer baño del verano en un lago de origen glaciar, rodeado de montañas, bosques y playas naturales. Así es el Lago de Sanabria, el mayor lago natural de la Península Ibérica y uno de los más bellos de Europa. Un lugar mágico que se formó hace más de 100.000 años y que hoy es todo un paraíso para amantes de la naturaleza, la tranquilidad y, por supuesto, los buenos chapuzones.

Con más de 300 hectáreas de superficie, el lago cuenta con varias playas donde está permitido el baño. Las de Custa Llago y Viquiella, en el oeste, son de fina arena y están perfectamente acondicionadas. En el extremo sureste, destacan Los Enanos, El Pato y El Folgoso, ideales para pasar el día entre chapuzones, zonas de hierba y árboles frondosos.

Una forma única de explorar el lago es en piragua, deslizándote sobre sus aguas cristalinas y descubriendo rincones como la Isla de Las Moras o el cortado de piedra subacuático frente a Custa Llago.

Tras un día remando en piragua, descubriendo islas escondidas y dándote chapuzones en las aguas glaciales del Lago de Sanabria, toca bajar el ritmo y dejarte mimar. ¿El lugar perfecto? El Parador de Puebla de Sanabria, a solo cinco minutos en coche del lago, pero lo bastante apartado para envolverte en paz y buenas vistas.

Este edificio de piedra, con el encanto de los antiguos albergues de carretera y el confort del siglo XXI, está rodeado de jardines, una piscina para seguir refrescándote y pista de pádel.

Y cuando te apetezca dar un paseo, solo tienes que asomarte a Puebla de Sanabria, una joya medieval de callejuelas empedradas, casas de piedra con balcones floridos y un castillo con vistas de infarto. Súbete a la Torre del Homenaje y descubre el Centro de Interpretación de las Fortificaciones… o simplemente quédate mirando el horizonte. Porque en Sanabria, hasta parar se siente como un plan.

 

RESERVA EN EL PARADOR DE PUEBLA DE SANABRIA

 

El primer chapuzón junto al Mediterráneo

 

Después de meses soñando con el mar, por fin llega el momento de pisar la arena, clavar la sombrilla y lanzarse al agua. Y Mojácar es el lugar perfecto para hacerlo. Esta joya almeriense ofrece 8 kilómetros de costa con playas para todos los gustos: tranquilas, animadas, accesibles, familiares, con deportes náuticos, chiringuitos... ¡tú eliges!

Si buscas comodidad total y estar a un paso de tu lugar de descanso, la Playa de la Piedra Villazar es tu opción. Junto al Parador de Mojácar, esta playa familiar es ideal para pasar el día sin preocuparse por nada: socorristas, accesos adaptados, duchas, columpios para niños, alquiler de hamacas y hasta sillas anfibias. Todo, bajo la mirada de una gran roca que da nombre a la playa.

¿Te apetece un ambiente más animado? Entonces sigue hasta la Playa de El Cantal, muy popular entre quienes buscan combinar el baño con un poco de vida social. Aquí encontrarás desde deportes acuáticos y vóley playa hasta bares de copas donde las noches se alargan con los pies en la arena.

Y si lo tuyo es caminar por la orilla, no te pierdas la Playa Cueva del Lobo, con su largo paseo marítimo, aguas tranquilas para los más peques y todos los servicios imaginables.

Después de un día de sol, salitre y chapuzones en las playas de Mojácar, no hay nada como dejarse llevar por la tranquilidad del Parador de Mojácar, uno de los alojamientos más completos y privilegiados de la costa almeriense. Aquí, el Mediterráneo es más que un paisaje: es tu vecino de habitación.

A solo unos pasos de la orilla, este Parador combina el descanso con vistas de postal. Sus habitaciones miran al mar o a sus cuidados jardines, y desde la piscina o la terraza puedes ver cómo el sol sale lentamente sobre el agua al amanecer. Para un día de relajación, pásate por su zona wellness, con sauna, tratamientos y espacios diseñados para que el cuerpo y la mente entren en modo vacaciones total.

Es el destino ideal tanto para escapadas como para viajes en familia, pareja o amigos. Cuenta con zona infantil, gimnasio, solárium y una piscina de ensueño, además de un edificio para convenciones y celebraciones. Todo enmarcado en un entorno natural espectacular, entre el interior de la Sierra de Cabrera y las playas vírgenes del Parque Natural de Cabo de Gata.

 

RESERVA EN EL PARADOR DE MOJÁCAR

 

 

Un chapuzón entre el cielo y el océano

 

Y para terminar este recorrido acuático… nos sumergimos en uno de los rincones más impactantes de la costa gallega. Porque sí, el último chapuzón del verano no es en la playa, sino en una piscina infinity que parece flotar sobre el Atlántico. Bienvenidos al Parador de Costa da Morte, en Muxía, donde el mar entra por las ventanas y el paisaje se cuela en cada rincón.

Su piscina exterior, moderna, elegante y suspendida sobre la Playa de Lourido, ofrece una de las experiencias más memorables del viaje. Desde allí, el horizonte se funde con el agua y, al darte un baño, tienes la sensación de estar dentro del propio océano. Y si el cuerpo pide más, el Parador cuenta con spa, jacuzzi, sauna, piscina climatizada y zona wellness para desconectar por completo del mundo.

El diseño del interior está inspirado en la naturaleza gallega: madera, piedra, formas orgánicas y una atmósfera serena que invita a bajar el ritmo y respirar hondo. Es el lugar ideal para dejar que la marea te lleve… sin moverte de la tumbona.

Pero si decides explorar, la Costa da Morte está repleta de tesoros: el Monte Pindo, el místico Cabo Fisterra, la impresionante Cascada del Ézaro o el Camiño dos Faros, una ruta de senderismo que serpentea entre acantilados, playas y faros legendarios. Aquí la cultura se vive a través de las redeiras, los percebeiros, las tradiciones ancestrales y los relatos de naufragios que todavía resuenan en el viento.

 

RESERVA EN EL PARADOR DE COSTA DA MORTE