En Paradores abundan los rincones donde el tiempo se diluye entre páginas y evocaciones. En esta ocasión, nos dejamos arrastrar por la niebla del misterio y las sombras del saber prohibido para adentrarnos en El nombre de la rosa, la célebre novela de Umberto Eco. Aunque su autor se inspiró en abadías italianas para recrear la atmósfera enigmática de su relato, hay un lugar donde el eco de esa intriga medieval resuena con fuerza: el Monasterio de San Pedro de Villanueva, hogar del Parador de Cangas de Onís. Aquí, entre muros centenarios y pasillos que guardan secretos, la historia y la literatura convergen en un escenario digno de la más cautivadora investigación monástica. ¿Te vienes a descubrirlo?
La novela: El nombre de la rosa
Sin ánimo de revelar los entresijos de esta fantástica novela, vamos a ofrecer unas pinceladas que despertarán vuestra curiosidad y os invitarán a adentraros en sus páginas, si es que aún no lo habéis hecho. El nombre de la rosa es una obra que deslumbra tanto por su enigmática trama como por su profundidad intelectual.

Umberto Eco nos transporta a un monasterio benedictino en el corazón del siglo XIV, donde el conocimiento es tan valioso como peligroso y el misterio se oculta entre los volúmenes de una biblioteca laberíntica. A través de la mirada aguda de Guillermo de Baskerville y la inocencia de su joven aprendiz, Adso de Melk, el lector se sumerge en una investigación que va más allá de una serie de asesinatos: es un viaje hacia los dilemas filosóficos, el poder de las palabras y la lucha entre razón y fe.
Eco entrelaza historia, intriga y reflexión en una obra con una atmósfera de secretos y una ambientación magistral, la novela nos invita a recorrer pasillos oscuros y códices prohibidos, desafiando nuestra percepción del conocimiento y del dogma.
El autor: Umberto Eco
Este autor fue una de las mentes más brillantes del siglo XX, combinando con maestría su pasión por la semiótica y la literatura. Nacido en 1932 en Alessandria, Italia, inició su carrera como profesor y teórico de la comunicación antes de convertirse en un autor de renombre internacional. Su capacidad para entrelazar el saber académico con narrativas cautivadoras lo convirtió en una figura icónica de la literatura contemporánea.

Su obra más célebre, la que estamos tratando en este artículo, El nombre de la rosa que alcanzó un éxito arrollador y fue adaptada al cine en 1986. Otros de sus trabajos más destacados fueron: El péndulo de Foucault (1988), La isla del día de antes (1994) y Baudolino (2000), todas marcadas por su estilo erudito y su profundidad intelectual.

Más allá de la ficción, Eco desempeñó un papel crucial en el ámbito académico, con influyentes estudios sobre semiótica y comunicación. Su legado le valió numerosos reconocimientos, incluyendo el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2003 y el título de Caballero Gran Cruz de la Orden al Mérito de la República Italiana en 2011.
Falleció el 19 de febrero de 2016, pero su obra sigue viva, inspirando a generaciones de lectores y académicos en la búsqueda del conocimiento y la interpretación de los signos que nos rodean.
El Parador
El misterio y la historia envuelven cada piedra del Monasterio de San Pedro de Villanueva, donde hoy se alza el Parador de Cangas de Onís. Aunque El nombre de la rosa nació de la inspiración de Umberto Eco en abadías italianas, su atmósfera intrigante y su aura de conocimiento prohibido encuentran un eco fascinante en este rincón asturiano.

Con más de 1.200 años de vida, este monasterio, flanqueado por los imponentes Picos de Europa y bañado por los susurros del río Sella, ofrece una inmersión total en la historia y la literatura. Como si sus muros hubieran absorbido el espíritu de la novela, el Parador invita a sus huéspedes a vivir su propio relato medieval, realizando recorridos teatralizados guiados por un monje benedictino que revelan secretos entre sus pasillos, junto a un juego de pistas propuesto desde el Parador que desafía a los más astutos a resolver un crimen.

Para cerrar la experiencia con broche de oro, los visitantes pueden sumergirse en la adaptación cinematográfica de El nombre de la rosa, dirigida por Jean-Jacques Annaud y protagonizada por Sean Connery y Christian Slater. El Parador proyecta la película transformándose así en algo más que un hospedaje. Es un escenario donde el tiempo y la literatura convergen, invitando a cada viajero a convertirse en protagonista de su propia historia.