Pocas regiones de Europa pueden presumir de un paisaje medieval tan intacto como el de Castilla y León. En esta comunidad se conservan más de 300 castillos visitables, una cifra que la sitúa como el territorio con mayor concentración de fortalezas del continente. Sobre riscos, dominando ríos o integrados en cascos históricos, estas construcciones narran siglos de batallas, linajes nobles y fronteras cambiantes.
Pero hay una manera aún más especial de completar esta ruta por fortalezas y es quedarse a dormir en ellas. Esto es algo que en Paradores se disfruta más que en cualquier otro hotel, ya que muchos de nuestros establecimientos ocupan antiguos palacios, monasterios o edificios monumentales e incluso castillos y, además, muchos otros se encuentran a pocos kilómetros de algunas de estas fortificaciones. Así, el viaje se convierte en una auténtica inmersión en la historia.
De norte a sur y de este a oeste, estos son algunos de los castillos imprescindibles de Castilla y León y el Parador perfecto para explorarlos con calma.
Castillo de Simancas
A pocos kilómetros de Valladolid, el castillo de Simancas domina la confluencia de los ríos Duero y Pisuerga, un enclave estratégico que durante siglos marcó la línea fronteriza entre territorios cristianos y musulmanes. En este lugar tuvo lugar en el año 939 la famosa batalla de Simancas, en la que las tropas del rey Ramiro II lograron frenar el avance del califa Abderramán III.

La fortaleza actual comenzó a levantarse en el siglo XV por la poderosa familia Enríquez, almirantes de Castilla. Poco después, los Reyes Católicos incorporaron el castillo a la Corona y, ya en tiempos de Carlos V y Felipe II, se transformó en el Archivo General del Reino, función que aún conserva hoy.
Sus murallas, el foso y las torres que rodean el patio central recuerdan su pasado defensivo, mientras que en el interior aparecen elementos góticos y renacentistas fruto de las reformas realizadas para albergar documentos históricos.
Para descubrirlo con tranquilidad, desde Paradores te proponemos alojarte en el cercano Parador de Tordesillas, un lugar perfecto para explorar el patrimonio histórico de la zona y, de paso, descubrir mucho más sobre la figura de Juana I de Castilla, mal conocida como Juana la loca, que declarada incapaz por su propio entorno en una lucha por el poder, fue confinada en Tordesillas durante casi 46 años, desde 1509 hasta su muerte en 1555.
Castillo de Cornatel
En pleno Bierzo, encaramado sobre un promontorio rocoso desde el que se domina el valle del Sil, se alza el castillo de Cornatel. Esta fortaleza de origen medieval se adapta al terreno con un perfil irregular que acentúa su carácter defensivo.

Durante siglos estuvo vinculada a la Orden del Temple, igual que el cercano castillo de Ponferrada. Tras la desaparición de los templarios pasó a manos del conde de Lemos, y con el tiempo se convirtió en una de las fortalezas más singulares de la comarca.
El acceso, bordeando la muralla mientras el precipicio se abre bajo los pies, forma parte de la experiencia. Hoy el castillo acoge exposiciones y actividades culturales que permiten acercarse a su historia.
Para recorrer esta zona del Bierzo con calma, nuestra recomendación es alojarte en el Parador de Villafranca del Bierzo situado apenas a 30 km.
Alcázar de Segovia
Levantado sobre una colina entre los ríos Eresma y Clamores, su silueta puntiaguda y sus torres coronadas por chapiteles lo convierten en uno de los perfiles más reconocibles de España.

Su origen se remonta al siglo XII, aunque a lo largo de los siglos fue ampliándose y transformándose hasta adquirir su aspecto actual. Por sus salas han pasado reyes, cortesanos y militares, y aquí se proclamó reina a Isabel la Católica en 1474.
El Alcázar mezcla estilos románico, gótico, mudéjar y renacentista, reflejo de su larga historia como residencia real, fortaleza y academia militar.
Para contemplarlo desde una de las panorámicas más bellas de la ciudad, en Paradores contamos con el Parador de Segovia, situado en un enclave privilegiado frente al casco histórico.
Castillo de Coca
Entre pinares y tierras de la campiña segoviana aparece el castillo de Coca, una de las grandes joyas de la arquitectura militar española. Construido a finales del siglo XV por el arzobispo Alonso de Fonseca, sorprende por su material principal: el ladrillo.

Este castillo mudéjar combina elementos defensivos y decorativos con gran elegancia. Sus murallas, el profundo foso y las torres poligonales crean una imagen imponente que lo ha convertido en uno de los castillos más espectaculares de Castilla y León.
Desde el Parador de Segovia puedes acercarte fácilmente para visitarlo y completar una ruta por algunos de los castillos más emblemáticos de la provincia.
Castillo de Burgos y su mirador
Aunque la fortaleza original de Burgos sufrió graves daños durante la Guerra de la Independencia, el lugar donde se levantaba sigue siendo uno de los puntos más especiales de la ciudad.

El actual mirador del castillo ofrece una de las vistas más impresionantes del casco histórico y, especialmente, de la catedral gótica de Burgos. Al atardecer, cuando la luz cae sobre las agujas de piedra, el paisaje adquiere una dimensión casi cinematográfica. Para descubrir Burgos y su entorno histórico, puedes alojarte en el cercano Parador de Lerma, instalado en el antiguo palacio ducal.
Castillo de Frías
En lo alto de un peñasco que domina el valle del Ebro se levanta el castillo de Frías, una de las estampas medievales más espectaculares de Castilla y León. La fortaleza parece surgir directamente de la roca, vigilando desde siglos atrás los caminos que cruzan esta zona del norte de Burgos.

Sus torres, murallas y ventanales medievales recuerdan el poder de los Fernández de Velasco, una de las familias más influyentes de la Castilla medieval. El Parador de Lerma puede servirte como campamento base para explorar diferentes castillos de la zona.
Palacio Episcopal de Astorga
No todos los edificios con apariencia de castillo son medievales. El Palacio Episcopal de Astorga es un buen ejemplo. Diseñado por Antonio Gaudí a finales del siglo XIX, combina elementos neogóticos con la personalidad única del arquitecto catalán.

El resultado es un edificio que recuerda a una fortaleza fantástica, con torres, arcos y muros de piedra que dialogan con la cercana catedral de Astorga. Desde el histórico Parador de León puedes acercarte fácilmente a esta ciudad del Camino de Santiago.
Castillo de Peñafiel
Sobre una larga cresta rocosa que domina los viñedos de la Ribera del Duero se alza el castillo de Peñafiel, uno de los perfiles más singulares de Castilla. Su silueta, estrecha y alargada, recuerda a un barco de piedra navegando sobre la colina.

Construido en el siglo XV, fue una pieza clave en la defensa de la línea del Duero. Hoy alberga el Museo Provincial del Vino, una visita imprescindible para entender la tradición vitivinícola de la región. Para explorar la zona, desde Paradores te sugerimos alojarte en el Parador de Tordesillas, situado a 90 km aproximadamente.
Castillo de Villafranca del Bierzo
Este castillo del siglo XVI refleja la evolución de las fortalezas hacia residencias nobiliarias. Su planta cuadrada, las torres circulares en las esquinas y el patio interior lo acercan más a un palacio fortificado que a una fortaleza militar.

Villafranca del Bierzo fue durante siglos una parada clave en el Camino de Santiago, lo que explica su riqueza histórica y monumental. La mejor manera de descubrirlo es alojándose en el propio Parador de Villafranca del Bierzo.
Castillo de Ampudia
En la provincia de Palencia, el castillo de Ampudia es uno de los mejores ejemplos de fortaleza señorial del siglo XV. Su planta trapezoidal y las torres cuadradas en las esquinas le dan una silueta inconfundible.

Tras un cuidadoso proceso de restauración, hoy alberga una interesante colección de arte y antigüedades que permite recorrer sus estancias históricas. Para visitarlo, desde Paradores proponemos alojarse en el Parador de Tordesillas a unos 49 minutos en coche.
Castillo templario de Ponferrada
En pleno Camino de Santiago se levanta una de las fortalezas más impresionantes del norte de España: el castillo templario de Ponferrada. Su origen se remonta al siglo XII, cuando el rey Fernando II entregó este enclave a la Orden del Temple para proteger a los peregrinos.

A lo largo de los siglos fue ampliado y transformado en palacio por distintos linajes nobles. Hoy ocupa más de 8.000 metros cuadrados y se ha convertido en el gran símbolo histórico de la ciudad. Para recorrer el Bierzo templario, la base ideal es el Parador de Villafranca del Bierzo muy próximo a la zona.
Castillo de Zamora
Construido en el siglo XI por orden de Fernando I, el castillo de Zamora nació como una fortaleza destinada a proteger la ciudad y controlar el paso del Duero.

Su planta romboidal, rodeada por estructuras defensivas concéntricas, refleja su carácter militar. Tras varias fases de restauración, hoy se puede recorrer el recinto y los jardines que lo rodean, disfrutando además de magníficas vistas sobre el río.
Para completar la experiencia histórica, en Paradores contamos con el Parador de Zamora, ubicado en un palacio renacentista en pleno casco antiguo y que reabrirá sus puertas el próximo 31 de octubre.