Mediterráneo, Atlántico y Cantábrico. Playa urbana, grandes arenales, paisajes naturales o acantilados monumentales. Cuatro formas diferentes de disfrutar de una escapada junto al mar, siempre con la playa muy cerca y con el territorio como parte esencial de la experiencia.
Porque hay destinos en los que el mar no es solo un paisaje, sino una forma de viajar. Lugares donde combinar días de playa con gastronomía local, patrimonio, naturaleza y el carácter propio de cada destino. Te proponemos cuatro Paradores desde los que disfrutar del verano, o de cualquier época del año, con la playa a un paso.
Entre el Mediterráneo y el primer campo de golf de Andalucía
Situado en plena Costa del Sol, el Parador de Málaga Golf ofrece una combinación poco habitual con acceso directo a la playa y uno de los campos de golf con más historia de España. A apenas diez kilómetros del centro de Málaga, su ubicación permite disfrutar tanto de la tranquilidad del litoral como de la oferta cultural y gastronómica de la ciudad.

Junto al Parador se extiende la playa de San Julián-Campo de Golf, el arenal más largo del municipio de Málaga. Con más de dos kilómetros de longitud y una ocupación generalmente moderada, es una opción ideal para quienes buscan espacio, paseos junto al mar y un entorno menos concurrido que otras playas de la Costa del Sol.
El Parador cuenta con vistas al Mediterráneo, piscina, pistas deportivas y acceso directo al campo de golf, cuyo origen se remonta a principios del siglo XX. Su ubicación, a pocos minutos del centro de Málaga, facilita también descubrir algunos de los principales atractivos de la ciudad, desde la Alcazaba y el Teatro Romano hasta el Museo Picasso, así como recorrer otros destinos emblemáticos de la Costa del Sol como Torremolinos, Mijas o Marbella.

Tras una jornada de playa, nada mejor que acercarse a la gastronomía malagueña a través de platos tradicionales como el gazpachuelo, la porra antequerana, los boquerones al limón o las berenjenas fritas con miel de caña, sabores que forman parte de la identidad de esta costa.
El Atlántico a las puertas de la ciudad histórica
Pocos lugares permiten combinar una jornada de playa con un paseo por más de tres mil años de historia. El Parador de Cádiz se alza frente al Atlántico, a escasos minutos de la playa de La Caleta, uno de los rincones más emblemáticos de la ciudad.

Su arquitectura contemporánea aprovecha al máximo la relación con el mar. Las vistas a la bahía están presentes en todas sus habitaciones, en las terrazas, en la piscina exterior y en los espacios gastronómicos, convirtiendo el océano en protagonista de la estancia.
Más allá de la playa, la ubicación del Parador facilita recorrer a pie algunos de los principales atractivos de Cádiz, como el barrio del Pópulo, el barrio de Santa María, la Catedral o el Gran Teatro Falla. También es un excelente punto de partida para descubrir otras playas del litoral gaditano y acercarse a enclaves vinculados a la tradición vinícola del Marco de Jerez.

El viaje se completa en la mesa, donde pescados y mariscos de la bahía, productos del Estrecho y referencias gastronómicas de toda la provincia reflejan la riqueza culinaria de un territorio profundamente vinculado al mar. Para quienes buscan una pausa de bienestar, el spa del Parador ofrece además un espacio perfecto para relajarse después de un día de playa y paseo.
Playas del Cantábrico entre marismas y jardines históricos
A orillas de la ría del Asón y rodeado de jardines centenarios, el Parador de Limpias permite descubrir una de las zonas más diversas del litoral cántabro. El Parador ocupa el histórico Palacio de Eguilior, residencia estival de Alfonso XIII, integrado en un entorno natural que invita al descanso.

Aunque no se encuentra en primera línea de costa, su ubicación permite acceder fácilmente a algunas de las playas más conocidas de Cantabria. A solo ocho kilómetros se encuentra La Salvé, en Laredo, una de las playas más extensas del norte de España. Sus cerca de cinco kilómetros de arena la convierten en un lugar ideal para caminar junto al mar, disfrutar del paisaje o simplemente dejar pasar las horas frente al Cantábrico.
Muy cerca también espera la playa de Berria, en Santoña, un amplio arenal abierto al mar y rodeado de naturaleza, especialmente apreciado por quienes buscan espacios menos urbanizados. Ambas opciones permiten descubrir dos de los grandes referentes del litoral cántabro durante una misma escapada.

La proximidad de marismas, rías y espacios protegidos convierte este destino en una excelente opción para quienes buscan combinar playa y naturaleza. Desde aquí es posible explorar el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, recorrer la bahía de Santander o adentrarse en paisajes de interior como los Collados del Asón.
De regreso al Parador, el ambiente cambia por completo. El histórico Palacio de Eguilior, rodeado de árboles centenarios y jardines cuidadosamente conservados, invita al descanso tras una jornada junto al mar. La experiencia se completa con la gastronomía regional, donde no faltan las anchoas de Santoña, los pescados del Cantábrico, los arroces marineros y algunos de los platos más representativos de la cocina cántabra.
Puerta de entrada a las grandes playas de la costa gallega
En la desembocadura del río Eo, frente a la ría que separa Galicia y Asturias, el Parador de Ribadeo disfruta de una de las panorámicas más reconocibles del norte peninsular. Esta casona gallega, situada sobre un promontorio natural, ofrece vistas privilegiadas sobre el estuario y el paisaje costero que lo rodea.

Desde aquí resulta fácil acceder a algunas de las playas más espectaculares de Galicia. La más conocida, y que se encuentra a apenas diez kilómetros del Parador, es la playa de las Catedrales (Praia de As Catedrais), uno de los espacios naturales más visitados de Galicia. Sus grandes arcos de piedra, cuevas y formaciones rocosas esculpidas por el mar crean un paisaje único que cambia con cada marea y que convierte cada visita en una experiencia diferente.
Pero la costa ribadense ofrece mucho más. Playas como Os Castros o Esteiro permiten descubrir otros paisajes del litoral lucense, combinando playas abiertas al Cantábrico con entornos naturales de gran valor ecológico.
La ría de Ribadeo, integrada en la Reserva de la Biosfera Río Eo, Oscos y Terras de Burón, añade además numerosas posibilidades para disfrutar de actividades náuticas y observar la riqueza ambiental de este espacio protegido.

Tras la jornada, el Parador permite contemplar este paisaje privilegiado desde muchas de sus estancias. Después de recorrer playas, senderos costeros y pueblos marineros, la gastronomía gallega pone el broche final con mariscos, pescados, empanadas y otras recetas que resumen el carácter de esta tierra.