Nueva temporada de la histórica Hostería del Estudiante del Parador de Alcalá
19 de Septiembre 2025

La emblemática Hostería del Estudiante de Alcalá de Henares, uno de los establecimientos más antiguos y entrañables de la red de Paradores, ha reabierto sus puertas esta semana tras su habitual cierre veraniego para seguir sorprendiendo a los clientes con su singular oferta que propone un ilustrativo viaje gastronómico por las cocinas de la cadena hotelera pública.

 

 

Situada en la calle Colegios, a pocos metros de la plaza de Cervantes y justo enfrente del actual Parador, se proyectó en 1929, un año después del inicio de la Red de Paradores, sobre el antiguo Colegio Menor de San Jerónimo, fundado por el Cardenal Cisneros, y se inauguró, tan solo un año después, en 1930.

 

 

El magnífico edificio forma parte del conjunto artístico de la manzana Cisneriana y comparte el Patio Trilingüe con la Universidad de Alcalá de Henares, uno de los edificios más representativos y conocidos de la ciudad. El establecimiento es un escenario único del siglo XVII, envuelto por enormes vigas de madera, muros de piedra, una chimenea donde ya se cocinaba hace cinco siglos, cobres de la época que visten el espacio y la singular y acogedora terraza junto al salón Patio de Caballos.

 

 

RESERVA MESA EN LA HOSTERÍA DEL ESTUDIANTE

 

A nivel gastronómico, en la última etapa del histórico restaurante la dirección de la compañía ha apostado por incluir en su carta algunos de los platos más representativos de la cocina de los Paradores, potenciando el producto local y las elaboraciones regionales, convirtiendo a la Hostería en un escaparate de la rica y diversa oferta culinaria de los 98 establecimientos de la red. Un restaurante de referencia desde el que iniciar una ruta gastronómica por Paradores.

La Hostería del Estudiante vuelve a la carga con la carta de la temporada de verano estrenada poco antes de despedirse a comienzos del pasado mes de julio a la espera del próximo cambio de cara a la estación otoñal.

En el apartado de entradas con identidad se puede degustar desde un paté de perdiz de tiro con puré de aceitunas negras y tostas templadas, típico de Castilla-La Mancha y Andalucía, una canaria crema de bubango (calabacín) con dados de calabaza y sus pipas tostadas, dos exponentes de la cocina del noroeste: las zamburiñas soasadas a la gallega y el lacón asado a feira con patatas cachelo y, en representación de la cocina de la huerta murciana, un salteado de verduras naturales sobre puré de brócoli lorquino.

Dentro de los platos tradicionales tienen cabida algunas de las recetas regionales más icónicas. Ofrece elaboraciones como el guiso de arroz caldoso gaditano de alcachofas y gambones, la marinera zarzuela de pescados y mariscos, típica de diferentes puntos de nuestro litoral, o la gallega trancha de rodaballo asado, sobre guiso marinero de grelos. Para los carnívoros se multiplican las opciones: solomillo de ternera retinta 100% raza autóctona con salteado de setas y castañas, chuletón de Avileña Negra Ibérica IGP, los castellanos asados de cochinillo M.G. Segovia y lechazo churro, una presa ibérica 100% raza autóctona a la brasa sobre cremoso de boniato o, como propuesta de la cocina cinegética con carne silvestre de caza mayor, un lomo de ciervo marinado  a la brasa con salsa de frutos rojos.

 

Lechazo churro asado.

 

En cuanto a la cocina viajera de Paradores, permanece el espacio dedicado a los productos del territorio con identidad propia que surten las despensas de los restaurantes de la cadena hotelera pública. Un apartado que siguen encabezando el jamón ibérico D.O. Guijuelo, las anchoas de Santoña y la habitual selección de quesos, protagonizada actualmente por quesos de cabra de Guadarrama 100% raza autóctona (semicurado, ácido afinado, madurado al tomillo y a la pimienta). Junto a  ellas, una muestra de embutidos 100% raza ibérica ecológicos (lomo, chorizo y salchichón de bellota 100% ibérico ecológico) y las cántabras rabas de calamar fritas con ali oli de lima.

La carta se completa con la oferta tradicional de la Hostería, con algunos de los platos más representativos de su cocina castiza y cervantina. Siguen inamovibles recetas emblemáticas como las croquetas artesanas de cocido madrileño, las populares migas alcalaínas con su huevo frito de corral y sus acompañamientos y el tiznao cervantino en taco de bacalao. En esta etapa lo complementan la ensalada de asadillo manchego con trucha ahumada, el canelón relleno de guiso de gallo de corral y Amanita caesarea en pepitoria y la sopa boba alcalaína con almendras, gallina y jarrete.

 

Tiznao cervantino en taco de bacalao.

 

El capítulo dulce continúa presidido por elaboraciones regionales: la costrada, el señero milhojas alcalaíno con crema pastelera y un rulo de bizcocho en almíbar con yema tostada del convento. Además, para los más golosos hay propuestas con chocolate con un cremoso de chocolate al caramelo y naranja con licor de café y sorbete de mango o un bizcocho cremoso de chocolate negro y blanco con sorbete de coco y piña. También se puede degustar una crema de queso ahumado, nueces y membrillo con helado de pistacho, y  en representación de la nueva apuesta de la cadena por los postres vegetales, una textura de mango y maracuyá con bizcocho de pistacho y sorbete de limón y una tarta de calabaza, piña y coco con sorbete de naranja y granada. Todo ello arropado por un surtido de refrescantes sorbetes caseros de frutas de temporada, aptos para veganos y sin alérgenos.

 

Costrada de Alcalá con helado de chocolate.

 

La Hostería del Estudiante cambia ligeramente de horario esta temporada. Cerrada los lunes y martes, abre de miércoles a sábado para almuerzos de 13:30 a 15:15 horas y para cenas de 20:30 a 22:15 horas,  y los domingos exclusivamente para las comidas.

 

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