En el corazón de La Vera, entre gargantas cristalinas, bosques de castaños y algunos de los paisajes más bellos de Extremadura, se alza el Parador de Jarandilla de la Vera. Este antiguo castillo-palacio de los Condes de Oropesa, refugio del emperador Carlos V antes de su retiro definitivo al Monasterio de Yuste, ha sido durante siglos un lugar de encuentro entre historia, naturaleza y cultura.
Tras una profunda renovación que ha supuesto una inversión cercana a los seis millones de euros junto a Turespaña, no solo ha puesto al día infraestructuras y espacios históricos, sino que ha incorporado una colección artística concebida para dialogar con la identidad del lugar, la historia del edificio, el paisaje de La Vera y las tradiciones que han dado forma a este territorio durante siglos y que enriquece la experiencia de quienes lo visitan.

Un recorrido entre paisaje, materia y memoria
El visitante descubre desde el primer momento una colección que habla de naturaleza, de oficios tradicionales y de la relación entre las personas y el territorio. Son temas profundamente vinculados a La Vera, reinterpretados a través de lenguajes artísticos contemporáneos.
Las obras de gran formato de Lin Calle introducen una mirada serena y contemplativa sobre el paisaje. La artista, formada en Bellas Artes y reconocida con galardones como el Premio de Artes Plásticas de la UNED, desarrolla una pintura abstracta que combina influencias de la tradición oriental del paisaje con referencias al expresionismo abstracto. Sus piezas de la serie Estudio del polen transforman el espacio del Parador en un lugar de observación pausada, donde el color y la atmósfera evocan los entornos naturales que rodean Jarandilla. La delicadeza de estas pinturas establece un interesante contraste con la arquitectura defensiva del antiguo castillo.

La tradición convertida en escultura
La colección incorpora también una espectacular intervención de Sonia Navarro, una de las figuras más destacadas del arte textil contemporáneo español y ganadora del Premio BMW de Pintura en 2023.
Su obra, realizada en esparto, conecta directamente con los materiales y técnicas artesanales que forman parte de la cultura popular mediterránea. Sonia Navarro convierte un material asociado al trabajo manual y a los oficios tradicionales en una pieza escultórica monumental que reivindica la importancia de los saberes transmitidos de generación en generación. Su presencia en el Parador aporta una dimensión contemporánea a un edificio cargado de historia, demostrando cómo tradición y vanguardia pueden convivir en un mismo espacio.

La huella de la trashumancia
Otro de los ejes de la colección es la relación entre el ser humano y el paisaje, representada a través de la obra de Nacho Zubelzu.
Artista multidisciplinar profundamente vinculado al mundo rural, Zubelzu encuentra una de sus principales fuentes de inspiración en la trashumancia que realiza junto a pastores de Extremadura y Andalucía. Su delicada obra en papel recortado “La piel del Almanzor” remite a los caminos ganaderos, las montañas y los ciclos naturales que durante siglos han modelado buena parte del territorio peninsular. La pieza introduce en el Parador una reflexión sobre el movimiento, la memoria y la conexión con la naturaleza que resulta especialmente significativa en una comarca marcada por su riqueza paisajística.

La identidad de un territorio
La propuesta artística se completa con una selección de fotografías históricas de José Ortiz Echagüe, uno de los grandes nombres de la fotografía española del siglo XX.
Sus imágenes permiten descubrir la riqueza de los trajes regionales de La Vera y acercarse a las formas de vida que caracterizaban la comarca hace casi un siglo. Más allá de su valor documental, estas fotografías establecen un puente entre la colección contemporánea y el patrimonio cultural del territorio, recordando que la identidad de un lugar también se construye a través de las personas que lo habitan.

Un Parador que mira al futuro
Con esta incorporación artística, el Parador de Jarandilla de la Vera amplía su tradicional apuesta por el patrimonio y la cultura. El castillo que un día acogió a Carlos V suma ahora una nueva capa de significado a través de obras que hablan de paisaje, memoria, artesanía y naturaleza.
Una colección concebida para acompañar al viajero durante su estancia y para demostrar que el arte contemporáneo puede ser una poderosa herramienta para descubrir, comprender y disfrutar un territorio tan singular como La Vera.