Los Paradores son mucho más que simples alojamientos, son auténticos guardianes de la historia, el arte, y la cultura. Muchos de estos establecimientos están ubicados en monumentos de gran valor, como castillos, monasterios, palacios y conventos, pero también hay otros que reflejan la modernidad y el espíritu de su tiempo. Lo que une a todos es el eco de eventos históricos, encuentros políticos, leyendas, y momentos que han dejado huella como la visita de artistas del mundo de la música y el cine. En este recorrido, descubriremos cómo estos lugares han sido testigos de momentos inolvidables para algunos de estos personajes.
Parador de Ronda: un mirador con historia
Ronda, en Andalucía, cuenta con uno de los Paradores más espectaculares. Ubicado en la Plaza de España, este establecimiento se asoma a la impresionante hendidura de 120 metros del Tajo rondeño. Pero el Parador de Ronda, no solo destaca por su belleza natural, sino también por su papel en la cultura pop. En 1995, Madonna, eligió este Parador como alojamiento para la grabación de su videoclip Take a Bow, inspirado en el mundo taurino.

La visita de Madonna al Parador se convirtió en uno de los momentos más comentados de su historia. Para mantener el anonimato, la artista usaba un acceso privado y se alojó en dos habitaciones: la 215, destinada a dormitorio, y la 216, convertida en gimnasio.

A pesar de su deseo de grabar en la Plaza de Toros de Ronda, la Real Maestranza de Caballería no le permitió filmar allí, considerando que la imagen que proyectaría no era adecuada para tan emblemático escenario. Así, las escenas fueron finalmente rodadas en Antequera.

Entre las anécdotas más curiosas, se cuenta que su doble también se hospedó en el Parador, sirviendo de distracción para que Madonna pudiera salir sin ser vista. Además, se dice que, durante un paseo por el casco antiguo de Ronda, su guardaespaldas tuvo que cargarla en brazos para evitar los adoquines característicos de la ciudad.
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Parador de Chinchón: un refugio para artistas
A tan solo unos pasos de la Plaza Mayor de Chinchón, se encuentra el Parador de Chinchón. Este antiguo convento agustino del siglo XVII, con su claustro acristalado y hermosos jardines, ha sido durante años un lugar muy querido por artistas de todo tipo. En los años 80, el cantante estadounidense John Denver, en pleno auge de su carrera, se alojó en este Parador cuando su hermano celebró su boda allí. En esa misma época, artistas como Tina Turner también visitaron el Parador. La cantante se alojó en la habitación 108, durante una semana, para la presentación de su disco en Europa, Break Every Rule (1986).

También visitó Chinchón la cantante británica Sade, que estuvo viviendo en Madrid unos años y acudía muchos fines de semana a este Parador a descansar. En el ámbito nacional, artistas conocidos como Ramoncín, Joaquín Sabina y Luis Eduardo Aute también visitaron el Parador. Éste último, más asiduo, elegía el alojamiento como fuente de inspiración, ya que aprovechaba para componer. El Parador de Chinchón se ha convertido en un refugio perfecto para la inspiración musical, y ha sido testigo de momentos creativos de grandes figuras de la música. Incluso el guitarrista de Dire Straits, Mark Knopfler, dejó su firma en el libro de oro del Parador durante su visita en 2018.

El Parador de Chinchón se ha convertido en un refugio perfecto para la inspiración musical, y ha sido testigo de momentos creativos de grandes figuras de la música. Incluso el guitarrista de Dire Straits, Mark Knopfler, dejó su firma en el libro de oro del Parador durante su visita en 2018.
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Parador de Santiago: historia y rock

El Parador de Santiago de Compostela, uno de los más antiguos de España, tiene un vínculo con la historia del Papa Juan XXIII y con la leyenda del rock Mick Jagger. Este histórico edificio, situado junto a la Catedral de Santiago, fue testigo de la estancia del líder de los Rolling Stones, en 1999. Durante su visita, Jagger se alojó en la famosa habitación del Cardenal, una estancia con un magnífico artesonado mudéjar que le dejó profundamente impresionado. El propio Jagger, en su visita, reconoció que el Parador de Santiago de Compostela fue uno de los lugares más especiales en los que había estado en su vida, y su estancia se convirtió en una de las anécdotas más recordadas de su gira Non Security.

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Parador de Cañadas del Teide: un alto en el camino para los Beatles

En 1963, en pleno apogeo de su carrera, los Beatles decidieron tomarse un respiro y decidieron visitar las Islas Canarias. Todos viajaron a las islas excepto John Lennon, que prefirió Málaga. Durante su visita, se dejaron ver un par de días por Gran Canaria y luego recorrieron Tenerife donde, por supuesto, no pudo faltar su visita al Parque Nacional de las Cañadas del Teide. Durante la subida, hicieron una parada en el Parador de Cañadas del Teide, un refugio a más de 2.000 metros de altitud. En este escenario de paisaje lunar, con el majestuoso Teide como telón de fondo, los miembros de la banda disfrutaron de un descanso en el camino mientras contemplaban la impresionante vista.

Fue aquí, entre las montañas, donde los Beatles, en su camino hacia el estrellato, vivieron un último momento de normalidad antes de que su álbum Please Please Me alcanzara el número uno en las listas del Reino Unido. La visita del cuarteto de Liverpool al Parador se ha convertido en un hito en la historia de este emblemático establecimiento.
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Parador de Cuenca: el escenario de una boda histórica
El Parador de Cuenca, que antes albergaba el convento de San Pablo, es uno de los destinos más emblemáticos de la ciudad. Situado en la impresionante Hoz del Huécar, ofrece unas vistas inigualables de las famosas Casas Colgadas. Este convento, que ya era un símbolo de la ciudad antes de ser convertido en Parador, fue también el escenario de un evento muy especial: la boda del cantante conquense José Luis Perales y Manuela Vargas en 1977. La ceremonia, que tuvo lugar en la iglesia del convento, fue un acontecimiento que se convirtió en el "evento del año" en la ciudad, congregando a miles de personas.

El Parador de Cuenca ha sido desde entonces un lugar querido por Perales, quien, a lo largo de su carrera, ha regresado a este rincón que le inspiró profundamente. Su amor por la ciudad se refleja en sus letras, y su conexión con el Parador es tan fuerte que incluso eligió este lugar como su alojamiento durante su última gira.

Además, el Parador se ha convertido en un lugar de encuentro para otros músicos, como Rozalén, Kiko Veneno, De Pedro… Y es que, desde hace más de 10 años, la explanada de la fachada del Parador es uno de los escenarios principales de Estival Cuenca, festival de música que llena de ritmo cada verano.