Encuentra el Parador que encaja contigo
18 de Febrero 2026

Viajar no es solo desplazarse, hay quienes planifican una escapada alrededor de una mesa bien servida, quienes necesitan perderse por calles históricas, quienes buscan silencio absoluto o quienes no conciben un viaje sin un amplio reportaje de fotos. Porque no todos viajamos igual, en Paradores hay un destino pensado para cada tipo de viajero. Aquí va una selección de Paradores para acertar… sea cual sea tu forma de viajar.

 

Viajeros que empiezan el viaje por el paladar

 

Hay viajeros a los que se les conquista por el estómago. Personas que entienden el viaje como una sucesión de sabores, productos y recetas con identidad. Que leen cartas con la misma pasión con la que otros hojean mapas. Para ellos, Galicia es una promesa cumplida, una tierra donde el producto manda y la tradición se saborea. Mariscos recién llegados de la lonja, pescados impecables, empanadas, pulpo a feira o caldo gallego forman parte de un recetario que se disfruta aún más cuando el escenario acompaña.

El Parador de Cambados es un magnífico punto de partida. Ubicado en un elegante pazo en la capital del Albariño, invita a descubrir la Ría de Arousa y el corazón de las Rías Baixas. El entorno es ideal para el turismo enológico con bodegas abiertas al visitante, viñedos y catas que ayudan a entender la esencia de sus vinos. En el propio Parador, la experiencia continúa en la mesa, con una cuidada selección de vinos de la zona que armonizan con pescados y mariscos, pimientos de Padrón o quesos gallegos. Y, después, nada como un paseo por Cambados, cuyo casco histórico es Bien de Interés Cultural, recorriendo la ruta de los pazos, entre ellos el de Fefiñanes y el propio Pazo de Bazán, hoy Parador.

 

Amantes de las ciudades con alma

 

Hay quienes disfrutan exprimiendo cada ciudad, caminándola sin descanso, entrando en museos, descubriendo plazas y dejándose llevar por el ambiente local. Para ese perfil curioso e inquieto, Salamanca es un destino inagotable. Su carácter universitario impregna cada rincón de una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad, donde la historia se mezcla con una vida cultural vibrante.

Un paseo por su casco histórico permite enlazar imprescindibles como la Plaza Mayor, una de las más bellas de España; la Casa de las Conchas; las catedrales y sus terrazas; o el edificio histórico de la Universidad, donde buscar la famosa rana. A ello se suman espacios como el parque fluvial del Tormes, la Casa Lis, el Museo de Historia de la Automoción o la casa museo de Unamuno. Para descansar tras una jornada intensa, el Parador de Salamanca, moderno y situado a orillas del río, ofrece el contrapunto perfecto. Desde su restaurante, las vistas sobre la ciudad son espectaculares, especialmente si se acompañan de un hornazo, farinato o alguno de los contundentes platos de cuchara de la cocina salmantina.

 

Espíritus aventureros y activos

 

Hay viajeros que viven el viaje como una sucesión de planes, retos y experiencias al aire libre. Para ellos, el Pirineo catalán es un terreno de juego inmejorable. La Seu d’Urgell, al norte de Lleida y muy cerca de Andorra, se sitúa en un enclave privilegiado, rodeado de parques naturales y paisajes que invitan a la acción.

Desde aquí se accede al Parque Natural del Cadí-Moixeró, al del Alt Pirineu o al de Aigüestortes y el lago de Sant Maurici. Senderismo, BTT, esquí, golf o rafting en el Parc Olímpic del Segre son solo algunas de las opciones. Tras la actividad, el Parador de la Seu d’Urgell ofrece descanso en un edificio que combina la sobriedad de su claustro del siglo XVIII con modernas instalaciones con piscina climatizada, gimnasio, sauna y solárium. En la mesa, embutidos y quesos artesanos dan paso a platos tradicionales como la escudella barrejada, perfectos para reponer fuerzas.

 

Pasión por la cultura

 

Hay viajeros que se detienen ante cada obra, que leen los edificios y viajan con la historia aprendida. Para ellos, Paradores es mucho más que un lugar donde dormir. La red alberga cerca de 10.000 piezas artísticas entre pinturas, esculturas, tapices y mobiliario histórico.

El Parador de León es uno de los grandes exponentes de esta riqueza. El antiguo Hostal de San Marcos, joya del Renacimiento del siglo XVI, alberga cerca de 500 obras de arte. Tras su reapertura en 2020, combina piezas clásicas con arte contemporáneo. Destacan el altar de Juan de Juni en el claustro, la sillería del coro de la iglesia o las obras de artistas como Chillida, Barjola o Pancho Cossío. Todo ello convierte la estancia en una experiencia cultural completa, perfecta para seguir explorando León y su valioso casco histórico.

 

Miradas que capturan cada instante

 

Hay viajes que se viven también a través de la cámara. Para quienes buscan escenarios impactantes y rincones memorables, el Parador de Cruz de Tejeda es un auténtico espectáculo. Situado a 1.560 metros de altitud, en uno de los puntos más altos de Gran Canaria, se integra en el paisaje cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas, Patrimonio de la Humanidad.

Desde aquí, las vistas sobre la caldera de Tejeda son sencillamente sobrecogedoras. El edificio, obra de Miguel Martín-Fernández de la Torre, ofrece panorámicas desde el restaurante, las habitaciones y, especialmente, desde la piscina exterior del spa, desde donde en días despejados se divisa Tenerife. Un escenario que convierte cualquier foto en un recuerdo inolvidable.

 

Conexión con la naturaleza en estado puro

 

Viajar en conexión con el entorno es una prioridad para muchos viajeros. Valoran los alojamientos integrados en el paisaje, el respeto por las tradiciones locales y las experiencias que acercan a la vida rural. En esta línea se enmarca el programa Naturaleza para los Sentidos de Paradores.

Uno de sus mejores ejemplos es el Parador de Cangas de Onís, ubicado en el monasterio de San Pedro de Villanueva, a las puertas de los Picos de Europa. Rodeado de verde y a orillas del Sella, ha sido reconocido como Mejor Alojamiento Sostenible de Interior. Adaptado al cicloturismo, con huerto, hotel de insectos y actividades que van desde rutas interpretativas y catas de quesos y sidra hasta talleres botánicos, es una invitación a conocer la Asturias más auténtica.

 

Para los mayores de 50 con ganas de descubrir

 

Viajar sin prisas, disfrutando de la buena mesa, del patrimonio y de experiencias completas es una prioridad para muchos mayores de 50. El Parador de Hondarribia reúne todo ello en un enclave excepcional. Este castillo del siglo X, que alojó a reyes y personajes históricos, se alza en la Plaza de Armas, en pleno casco histórico peatonal.

Desde aquí se descubre un conjunto monumental perfectamente conservado con murallas, puertas históricas y el colorido barrio de la Marina. Hondarribia es, además, puerta de entrada a Francia, con Hendaya al otro lado del Bidasoa. En los alrededores, propuestas culturales y naturales como Chillida Leku o el parque ecológico de Playaundi completan una escapada tan tranquila como enriquecedora.

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