Desde el pasado sábado 4 de abril en el Parador de Turismo de Tortosa ha puesto en marcha una nueva propuesta enogastronómica dirigida a sus clientes: catas de vino para descubrir la Denominación de Origen Terra Alta. Una pequeña zona vitivinícola situada en el oeste de la provincia de Tarragona, entre el río Ebro y la provincia de Aragón, que engloba 12 términos municipales. La primera convocatoria resultó un éxito con la participación de un total de 23 huéspedes.

Esta iniciativa nace de la voluntad de Álvaro Ramos, director del Parador tortosino y responsable de la Región Este de la cadena hotelera pública, por ofrecer una experiencia cultural y sensorial única, en la que los huéspedes se adentren en el mundo del vino, descubran variedades autóctonas y comprendan las características que hacen de la Terra Alta una de las regiones vitivinícolas más destacadas del panorama nacional.

En esta Denominación de Origen predomina la producción de vinos blancos elaborados con garnacha blanca y macabeo, potentes, recios, de gran cuerpo y alta graduación, especialmente los conocidos tradicionalmente como brisados, que se vinifican como si fueran vinos tintos. Los vinos monovarietales de garnacha blanca cuentan con un distintivo de garantía específico, el Terra Alta Garnatxa Blanca 100X100. Para los rosados y tintos se emplea la cariñena, la garnacha tinta y la peluda, elaborándose también vino dulce y mistela.

Las catas están dirigidas por Maite Ruiz Arasa, reconocida enóloga tortosina y periodista gastronómica. La actividad dura entorno a una hora y media y durante este tiempo, los asistentes catan cuatro vinos diferentes. La actividad se desarrolla en un espacio reservado del comedor principal del Parador, un espacio pensado para disfrutar del vino con calma y profundidad, fomentando la conexión entre tradición, territorio y cultura.

Las catas tienen un precio de 20 euros por persona, que incluye el material, los vinos y un picoteo entre vino y vino. Inicialmente está previsto ofrecerlas todos los sábados a las 19:00 horas hasta el mes de septiembre, con posibilidad de ampliarlas hasta enero de 2027.

Con esta propuesta, el Parador quiere reforzar el compromiso con la promoción del producto local y la puesta en valor del patrimonio gastronómico de su entorno