¿Sabías que…? Tres curiosidades que quizá no sabías del Parador de Sigüenza
23 de Marzo 2026

Dormir en un castillo medieval siempre tiene algo especial. Pero hacerlo en el Parador de Sigüenza significa también alojarse en un lugar lleno de historias, secretos y episodios sorprendentes que muchos viajeros desconocen.

¿Te gustaría descubrirlos? Estas son algunas de las curiosidades que quizá no sabías de este histórico castillo.

 

Esconde una misteriosa capilla románica dentro de uno de sus torreones

 

Uno de los espacios más singulares del Parador se encuentra oculto en el interior de uno de sus torreones, una pequeña capilla románica que podría ser el elemento arquitectónico más antiguo conservado del castillo.

Se trata de un espacio sobrio, de nave única y cubierto por bóveda, cuyo origen sigue despertando preguntas entre historiadores. Algunos estudios sugieren que podría estar relacionado con la antigua iglesia de la Santa Cruz, mientras que otras teorías apuntan a que se trataría del primer templo levantado en la ciudad tras la reconquista cristiana.

Documentos de la época del eclesiástico y líder militar Bernardo de Agén mencionan una iglesia fortificada con murallas y torres que bien podría corresponderse con este espacio.

Sea cual sea su origen exacto, hoy sigue siendo un lugar lleno de encanto, y en ocasiones, se transforma en escenario para celebraciones muy especiales, como bodas o banquetes.

 

Ha sido escenario de varias películas internacionales

 

El castillo ha fascinado también al mundo del cine. Sus muros y patios medievales han servido como escenario para varias producciones cinematográficas.

Uno de los rodajes más conocidos fue el de la película Cristóbal Colón: el descubrimiento (1992), dirigida por John Glen. Durante el rodaje, el actor Marlon Brando interpretó al inquisidor Torquemada y visitó el castillo con gran discreción. En la producción también participaron intérpretes como Tom Selleck, Benicio del Toro, Catherine Zeta-Jones y George Corraface.

El antiguo Salón del Trono, hoy convertido en restaurante del Parador, fue uno de los escenarios principales del rodaje. También se utilizaron los exteriores frente a la barbacana del castillo y el patio interior, que en la película se transformó en las caballerizas del rey de Portugal.

 

También ha recreado momentos históricos en el cine español

 

El castillo volvió a convertirse en plató en varias producciones posteriores. En La pasión turca (1994), dirigida por Vicente Aranda y protagonizada por Ana Belén, se puede ver la imponente entrada del castillo en una escena en la que la protagonista llega en coche al patio de armas.

El Parador también aparece en El florido pensil (2002), que utilizó algunos exteriores del castillo.

Y más recientemente, fue el escenario de intrigas y traiciones en el programa Traitors España que se puede ver actualmente en la plataforma de streaming HBO. Una serie concurso llena de caras famosas enfrentadas en un desafío psicológico donde alianzas, sospechas y traiciones marcan la supervivencia de cada uno de los participantes y en la que el Parador es no solo su escenario, sino además una pieza fundamental en la trama. 

Pero quizá uno de los momentos cinematográficos más recordados fue su aparición en Juana la Loca (2001), nuevamente dirigida por Vicente Aranda. En esta película, el castillo recrea un episodio clave de la historia: la muerte de Felipe el Hermoso, interpretado por Daniele Liotti. En una de las escenas, el rey entra a caballo por el patio de armas antes de recibir el famoso vaso de agua que desencadena la enfermedad que acabaría con su vida. La interpretación de Pilar López de Ayala en la película le valió el Premio Goya a mejor actriz.

 

Un castillo convertido en Parador

 

En lo alto de la ciudad se alza el imponente castillo que hoy alberga el Parador de Sigüenza, una fortaleza medieval que durante siglos fue residencia de reyes, cardenales y obispos. Construido en el siglo XII sobre una antigua alcazaba árabe, su silueta domina el paisaje de Sigüenza y se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad.

Tras sus gruesos muros de piedra se esconden espacios que conservan el carácter de la antigua fortaleza: patios empedrados, pasillos abovedados y estancias que evocan la vida en la Edad Media. El antiguo Salón del Trono, hoy transformado en restaurante, o su capilla románica son solo algunos de los rincones que permiten imaginar cómo era la vida en este castillo siglos atrás.

Alojarse aquí es, en cierto modo, viajar en el tiempo. Cada estancia combina el encanto histórico del edificio con la comodidad actual, permitiendo al visitante disfrutar de una experiencia única en un lugar donde la historia sigue muy presente.

RESERVA EN EL PARADOR DE SIGÜENZA