La Vía de la Plata: tras las huellas de romanos y peregrinos
24 de Agosto 2026

Mucho antes de convertirse en una ruta para senderistas y cicloturistas, la Vía de la Plata ya era una de las grandes vías de comunicación de la península.

Su origen se remonta a la época romana, cuando la calzada conectaba importantes núcleos urbanos del oeste peninsular. Siglos después, el trazado continúa siendo una referencia para quienes buscan recorrer el territorio a través de la historia, el patrimonio y el paisaje.

Entre Extremadura y Castilla y León, el Camino Natural Vía de la Plata permite recuperar parte de ese legado mientras atraviesa ciudades monumentales, dehesas y paisajes rurales que conservan buena parte de su identidad.

 

Un camino con dos mil años de historia

 

La denominación Vía de la Plata no hace referencia al metal precioso, sino a la evolución popular del nombre que recibió la antigua calzada romana.

Durante siglos fue utilizada por comerciantes, viajeros, militares y peregrinos. Hoy buena parte de ese recorrido puede realizarse siguiendo el Camino Natural, que recupera tramos históricos y conecta algunos de los principales enclaves patrimoniales del oeste de España.

Caminar por esta ruta supone recorrer un territorio donde cada etapa está marcada por la presencia de distintas culturas y periodos históricos.

 

Plasencia, puerta de entrada a la ruta

 

Uno de los puntos destacados del recorrido es Plasencia. La ciudad conserva un importante conjunto monumental formado por murallas medievales, palacios renacentistas y una de las catedrales más singulares de España, resultado de la unión de dos edificios construidos en épocas diferentes.

Desde aquí parte la etapa que conduce hacia Jarilla, una de las más conocidas del Camino Natural Vía de la Plata.

Recorrer las calles del casco histórico antes de iniciar la ruta permite comprender la importancia estratégica que tuvo la ciudad durante siglos.

 

El paisaje de la dehesa extremeña

 

Más allá de los núcleos urbanos, el camino atraviesa uno de los paisajes más representativos de Extremadura: la dehesa.

Encinas y alcornoques dibujan un territorio abierto donde conviven ganadería, agricultura y biodiversidad. Es un entorno que cambia con las estaciones y que forma parte de la identidad cultural y económica de la región.

La amplitud del paisaje convierte cada etapa en una oportunidad para observar el territorio desde una perspectiva diferente.

 

Mérida, una ciudad construida sobre la historia

 

La ruta encuentra otro de sus grandes referentes en Mérida. Fundada como colonia romana en el año 25 a.C., conserva uno de los conjuntos arqueológicos más importantes de Europa. El teatro romano, el anfiteatro, los puentes históricos y el Museo Nacional de Arte Romano permiten comprender la dimensión que alcanzó la ciudad durante la antigüedad.

Muy cerca se encuentra el Parador de Mérida, instalado en el antiguo convento barroco de Jesús. En sus patios y jardines todavía se conservan restos arqueológicos que recuerdan las diferentes etapas históricas de la ciudad.

 

Una ruta para caminar y comprender el territorio

 

La Vía de la Plata no es únicamente una sucesión de monumentos o espacios naturales. Su principal atractivo reside en la conexión entre ambos.

A lo largo del recorrido aparecen ciudades históricas, pequeños pueblos, extensas dehesas y caminos utilizados desde hace siglos por viajeros de distintas épocas.

Es una forma de recorrer Extremadura siguiendo una de las grandes rutas históricas de España y comprobando cómo el paisaje y el patrimonio siguen manteniendo una relación inseparable.