De ruta por las alturas: teleféricos y planes en familia
26 de Mayo 2026

Para los peques es pura aventura, para los adultos, una pausa inesperada para mirar (de verdad) lo que normalmente pasa desapercibido.

En un país como España, donde el paisaje cambia cada pocos kilómetros, estos viajes en el aire se convierten en pequeñas experiencias que mezclan emoción, vértigo suave y sorpresa. Montañas que se abren paso bajo tus pies, ciudades que se encogen poco a poco, el mar asomando en el horizonte…

No es la típica excursión. Es un plan diferente, fácil de organizar, accesible y perfecto para toda la familia. De esos que terminan con una frase inevitable al bajar: “¡otra vez!”

 

Volar sobre volcanes

 

En la isla de Tenerife, el imponente Teide se alza como el techo de España. Subir en su teleférico es casi como viajar a otro planeta. En apenas unos minutos pasarás de un paisaje volcánico a rozar las nubes a más de 3.500 metros de altitud.

Los niños se quedarán fascinados con el entorno, mientras los mayores disfrutaréis de una panorámica que, en días despejados, permite ver otras islas del archipiélago.

Para completar la experiencia, te recomendamos alojarte en el Parador de Las Cañadas del Teide, situado a tan solo 8 minutos en coche del teleférico. Allí viviréis otra gran experiencia al descansar frente al pico más alto de España. Por el día, podréis disfrutar de la naturaleza y las vistas del pico del volcán, y por la noche, preparaos para alucinar con un manto de estrellas sobre vosotros.

 

Entre montañas infinitas

 

Si lo vuestro son las grandes montañas, el teleférico de Fuente os llevará en apenas minutos al corazón de los Picos de Europa.

La subida impresiona desde el primer instante con un ascenso casi vertical que salva un desnivel de 753 metros y te situará a 1.823 metros de altitud en tan solo cuatro minutos. Una experiencia breve, pero intensa, en la que la montaña parece acercarse mientras el valle queda poco a poco bajo tus pies.

Al llegar a la estación superior, el paisaje se abre en todas direcciones con una belleza abrumadora. Al sur, un espectacular balcón natural que te permitirá contemplar la inmensidad de la Cordillera Cantábrica. Al norte, las imponentes cumbres del macizo central, también conocido como los Urrieles, que dibujan un horizonte de roca y cielo que te dejará sin palabras.

La experiencia no se queda solo en el paisaje, la estación del teleférico cuenta con dos cafeterías, una en la base, perfecta para tomar algo antes o después de la subida, y la de la estación superior, donde podréis hacer una pausa con vistas privilegiadas a la montaña.

Y si queréis completar el plan, a apenas unos pasos se encuentra el Parador de Fuente Dé. Rodeado de naturaleza en estado puro, es el punto de partida ideal para rutas sencillas en familia, muchas de ellas accesibles directamente desde el propio Parador. Un lugar donde la aventura continúa incluso después de bajar del teleférico.

 

Barcelona desde el cielo

 

En Barcelona, el teleférico de Montjuïc ofrece una de las vistas más completas y sorprendentes de la ciudad. Desde sus modernas cabinas, con capacidad para ocho personas, la familia puede jugar a reconocer monumentos mientras asciende suavemente.

El recorrido no es solo un trayecto, sino una pequeña aventura urbana que invita a descubrir la ciudad desde otra perspectiva. A medida que el teleférico gana altura, se produce ese efecto casi cinematográfico en el que Barcelona parece alejarse lentamente, permitiendo observar su ritmo, sus formas y sus contrastes con una claridad única.

El acceso es sencillo y muy bien conectado, con tres paradas a lo largo del recorrido. La primera, Parc de Montjuïc, situada junto a la avenida de Miramar, conecta con el funicular que sube desde Paral·lel y da acceso a algunos de los espacios culturales más destacados de la zona, como la Fundación Joan Miró, el Poble Espanyol o el Museo Nacional de Arte de Cataluña.

La segunda parada, Mirador, permite descubrir uno de los rincones más agradables de la montaña como es el Mirador del Alcalde, una terraza ajardinada con espectaculares vistas al puerto. Muy cerca se encuentran también el Monumento a la Sardana y los jardines de Joan Brossa, un espacio especialmente divertido para los más pequeños, con juegos, zonas verdes e incluso tirolinas.

El trayecto culmina en el Castillo de Montjuïc, una fortaleza militar del siglo XVII desde la que se obtienen algunas de las mejores vistas de la ciudad. Aquí, la experiencia combina historia, paisaje y ese punto de aventura que convierte la visita en un plan redondo para toda la familia.

Para completar la escapada, podéis alojaros en el Parador de Cardona, que añade un toque de fantasía medieval difícil de igualar. Dormir en un castillo es el broche perfecto para un viaje en el que la ciudad, el cielo y la historia se unen en un mismo recuerdo.

 

Naturaleza en estado puro

 

En los Pirineos de Girona, el teleférico de Coma del Clot abre la puerta a un entorno de alta montaña perfecto para disfrutar en familia. Aquí, la experiencia comienza incluso antes de subir en el emblemático tren cremallera que asciende hasta el valle y serpentea entre montañas, bosques y ríos, anticipando la aventura.

Una vez en el Vall de Núria, el paisaje cambia con cada estación. En verano, predominan los verdes intensos y los senderos suaves y, en invierno, la nieve transforma el entorno en un escenario ideal para iniciarse en actividades de montaña. Es un destino versátil, donde cada visita se vive de forma distinta.

El teleférico conecta el corazón del valle con el Pic de l’Àliga, situado a más de 2.100 metros de altitud. Durante el recorrido, se superan más de 150 metros de desnivel mientras se despliega una panorámica espectacular del paisaje pirenaico con bosques, caminos y cumbres que se pierden en el horizonte.

Al llegar a la parte superior se obtiene una perspectiva privilegiada de todo el valle, y no es raro que, con un poco de atención, aparezca algún rebeco moviéndose con agilidad entre las rocas, sorprendiendo tanto a niños como a adultos.

Esta experiencia es ideal tanto para quienes buscan iniciar rutas de senderismo como para quienes prefieren disfrutar de la montaña sin grandes esfuerzos. El teleférico acerca la alta montaña de forma cómoda, segura y accesible, convirtiéndola en un plan perfecto para todos los públicos.

Para completar la escapada, el Parador de Vic-Sau es una excelente base desde la que explorar la zona, combinando naturaleza, tranquilidad y el encanto de un entorno privilegiado.

 

Benalmádena en familia

 

En la Costa del Sol, el teleférico de Benalmádena es uno de los planes más completos y sorprendentes para disfrutar en familia. La subida al monte Calamorro combina emoción, naturaleza y ocio en una experiencia pensada para todas las edades.

El recorrido, de unos 15 minutos y cerca de 3 kilómetros de longitud, se realiza en modernas telecabinas con capacidad para cuatro personas que ascienden suavemente desde Benalmádena Costa hasta la cima del monte, a casi 800 metros de altitud. A medida que se gana altura, el paisaje se transforma. El litoral malagueño se despliega bajo los pies y el Mediterráneo se extiende hasta donde alcanza la vista.

Durante la subida, no solo llaman la atención las vistas, sino también la riqueza natural del entorno. La ladera del Calamorro alberga una variada flora mediterránea, con especies como la jara, el tomillo o la mejorana, que dibujan un paisaje lleno de matices según la época del año.

Una vez en la cima, la experiencia continúa. El espacio ofrece múltiples opciones para disfrutar con rutas sencillas perfectamente señalizadas, miradores con panorámicas espectaculares de la Costa del Sol, e incluso vistas que, en días despejados, alcanzan Gibraltar y la costa africana.

Uno de los grandes atractivos para familias es el conocido Valle de las Águilas, donde se realizan exhibiciones de aves rapaces en libertad. Halcones, águilas, búhos o buitres surcan el cielo en un entorno natural impresionante, convirtiendo la visita en un momento difícil de olvidar para pequeños y mayores.

Además, durante el verano, el teleférico propone una experiencia diferente con un planetario al aire libre que transforma la cima del Calamorro en un lugar único para observar el cielo nocturno, añadiendo un toque mágico a la jornada.

Para completar la escapada, puedes alojarte en el Parador de Málaga Gibralfaro que ofrece unas vistas privilegiadas sobre la ciudad y el Mediterráneo, o el Parador de Málaga Golf un plan redondo entre mar y montaña.

 

Un plan que siempre funciona

 

Los teleféricos tienen algo especial al convertir un simple desplazamiento en una experiencia emocionante, segura y apta para todas las edades. Son ese plan que encanta tanto a niños como a adultos, donde las risas se mezclan con el asombro. La próxima vez que penséis en una escapada en familia, mirad hacia arriba. Puede que el mejor recuerdo esté suspendido en el aire.

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