La nieve tiene ese poder casi mágico de entusiasmar tanto a pequeños como a mayores por igual. Basta con ver el paisaje cubierto de blanco para que surjan mil planes como, por ejemplo, hacer muñecos de nieve, deslizarse en trineos improvisados, librar las clásicas guerras de bolas de nieve, pasear por bosques helados o entrar en calor frente a la chimenea. Pero ¿cuáles son los destinos ideales para disfrutar de una escapada familiar en la nieve? Te proponemos cinco lugares perfectos para vivir el invierno de una forma especial y compartir una experiencia inolvidable en familia.
Sierra de Gredos: naturaleza, nieve y aventuras para toda la familia
Viajar con niños es sinónimo de curiosidad, imaginación y ganas constantes de descubrir cosas nuevas. Por eso, una escapada a la Sierra de Gredos en invierno es una apuesta segura. Es un destino donde la nieve es solo el principio y donde cada día ofrece planes diferentes para vivir la naturaleza a lo grande. Sus paisajes invernales, montañas cubiertas de blanco y cielos despejados crean el escenario perfecto para disfrutar de una experiencia invernal auténtica en familia, lejos del ruido y las prisas.

En Gredos, las actividades al aire libre se adaptan a todos los ritmos. Desde rutas de senderismo sencillas entre bosques nevados hasta propuestas más aventureras como el esquí de travesía, el entorno invita a explorar y aprender. La observación de fauna es uno de los planes que más sorprende a los pequeños, en invierno, la tranquilidad del parque natural facilita el avistamiento de cabras montesas moviéndose por las laderas, así como aves rapaces como el buitre leonado o el águila real sobrevolando los valles.

Y tras un día al aire libre, entre bolas de nieve y rutas preciosas, llega el momento de relajarse. Nada como refugiarse junto a la chimenea y disfrutar del silencio de la montaña en el Parador de Gredos, el primero de la red y uno de los más acogedores. Allí, cuando cae la noche, puedes mirar al cielo desde su terraza para descubrir constelaciones, planetas y estrellas en uno de los mejores cielos de la península.

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Picos de Europa: aventuras en familia entre cumbres nevadas
Los Picos de Europa impresionan en cualquier época del año, pero en invierno, cuando la nieve cubre sus cumbres, la experiencia se vuelve aún más mágica. Aquí, la montaña se convierte en un enorme patio de juegos para toda la familia, con planes que combinan aventura, naturaleza y paisajes increíbles. Las rutas sencillas con raquetas de nieve, como las que parten de los Lagos de Covadonga o el Puerto de San Isidro, permiten que los niños descubran la montaña a su ritmo, mientras que las zonas habilitadas para trineos aseguran horas de diversión sobre la nieve.

La estrella de la visita es, sin duda, el Teleférico de Fuente Dé. El ascenso, rápido y vertiginoso, ya es toda una aventura, y desde la estación superior las vistas panorámicas dejan sin palabras a grandes y pequeños. Desde allí se pueden hacer paseos sencillos, como el camino hacia Cueto Redondo, ideal para recorrer con raquetas o a pie. También es posible alquilar trineos y deslizarse por la nieve, y tomar un descanso en la cafetería de la estación antes de volver a bajar.

Para completar la escapada, el Parador de Fuente Dé es el lugar perfecto para descansar y seguir disfrutando del entorno. Situado en pleno Parque Nacional y junto al teleférico, combina tranquilidad, confort y un contacto directo con la naturaleza, ofreciendo el refugio ideal tras un día lleno de actividades. Desde aquí, también se pueden explorar pueblos con encanto como Potes o Cangas de Onís, cerrando una escapada invernal única.
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Segovia: nieve, historia y diversión en familia
Segovia en invierno se transforma en una postal mágica con sus calles empedradas, monumentos iluminados y un ambiente que invita a pasear en familia. Con un poco de planificación, los planes urbanos también pueden ser divertidos para los niños. Recorrer la ciudad, descubrir el Acueducto, la catedral o el Alcázar y, si la nieve lo permite, jugar en los rincones blancos de esta histórica ciudad.

Pero la aventura no se queda solo en la ciudad. A apenas 17 kilómetros, el Puerto de Navacerrada, en la Sierra de Guadarrama, ofrece el escenario perfecto para que los más pequeños disfruten de la nieve. Zonas habilitadas para trineos, paseos con raquetas y bautismos de esquí permiten combinar juego, movimiento y naturaleza en familia, mientras los padres disfrutan del paisaje y de la tranquilidad de la montaña.
Después de un día lleno de actividades, nada mejor que descansar en el Parador de Segovia, situado a solo tres kilómetros del centro histórico. El Parador ofrece impresionantes vistas de la ciudad, rodeado de grandes jardines y con instalaciones pensadas para relajarse, como una piscina climatizada con paredes de cristal, sauna y un interior elegante con amplio vestíbulo y chimenea. Su restaurante con horno de leña y la cafetería con terraza permiten disfrutar de la gastronomía local mientras se repone energía para un nuevo día de aventuras en la nieve y en la ciudad.
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Nieve en familia en el corazón del Valle de Arán
Vielha y Artíes, en pleno Valle de Arán, son destinos fantásticos para disfrutar de la nieve en familia. Muy cerca de la estación de Baqueira Beret, ofrecen un sinfín de planes pensados para todas las edades: desde esquí y snowboard en pistas adaptadas a distintos niveles hasta zonas infantiles donde los más pequeños pueden dar sus primeros pasos sobre la nieve de forma segura y divertida. Los jardines de nieve, los parques infantiles y las áreas para trineos convierten cada jornada en una aventura diferente.

Más allá del esquí, el valle invita a descubrir la nieve a otro ritmo. Paseos en raquetas por rutas sencillas, excursiones en motos de nieve entre bosques blancos o simplemente juegos con la nieve. Y cuando llega el momento de bajar el ritmo, nada como recorrer las calles nevadas de Vielha o Artíes, disfrutar del ambiente de montaña, entrar en calor con la gastronomía local y dejarse llevar por la calma del invierno. Y para eso, no hay nada mejor que visitar cualquiera de los dos Paradores cercanos a la zona.

Después de un día de aventuras en la nieve, el descanso se convierte en parte fundamental de la experiencia. Tanto el Parador de Vielha como el Parador de Artíes son el complemento perfecto para una escapada invernal en familia, ofreciendo comodidad, calidez y una ubicación privilegiada en el Valle de Arán. El Parador de Vielha, situado a unos 18 kilómetros de la estación de Baqueira Beret, destaca por ser uno de los alojamientos más completos de la zona, con espacios de bienestar como spa, piscina climatizada, jacuzzi y sauna, ideales para relajarse tras una jornada en la montaña. A ello se suma una cuidada gastronomía, con platos tradicionales como la olla aranesa, y habitaciones con vistas al valle o a las montañas cubiertas de nieve.

A pocos kilómetros de allí, el Parador de Artíes ofrece una experiencia diferente pero igualmente especial. Ubicado a tan solo 7 kilómetros de Baqueira Beret, este Parador combina historia y encanto en un edificio que conserva elementos del siglo XVI, como su torre defensiva y una pequeña capilla. Su ambiente cálido y acogedor lo convierte en un refugio perfecto para descansar en familia y disfrutar del invierno con tranquilidad, rodeados de un entorno único.
Además, existe una oferta especial de varios días que permite alargar la experiencia y vivir el Valle de Arán con tranquilidad, despertando cada mañana rodeados de paisajes nevados y con Baqueira Beret a un paso.