Debemos la feliz idea de combinar los sabores del cordero con el toque dulce de la miel a los siglos de dominación islámica. Antes de que se hablara de fusión de culturas, la evolución de esta fórmula ya era una lección de multiculturalidad avant la lettre. El paso del tiempo dejó que la inventiva popular se extendiera una variedad de recetas engendradas en torno a estos productos.


