Sehr schönes Hotel mit grandiosem Blick über die Stadt. Sehr freundliches Personal.
Das Essen war sehr gut, allerdings war die Vorspeise (gebackene Aubergine) viel zu reichhaltig.
Die permanente musikalische Berieselung ( abends sehr laut) nervte.
A destacar el edificio, las estancias y los alrededores. Destacaría en especial la profesionalidad y atención de todo el personal, pero especialmente Fernando.
Por poner un pero diría que los colchones no son muy cómodos y el buffet de desayuno es un poco flojo en cuanto a bollería.
Parador a recomendar.