Fuimos al bar a las 16:15 para comer algo con un niño de 4 años. Nada más entrar encontramos una botella de cerveza rota en medio del suelo y ninguno de los dos empleados (un hombre y una chica joven) de barra nos advirtió del peligro a pesar de vernos. En la carta ponía que la cocina estaba abierta todo el día pero nos dijeron que el cocinero no estaba y que no era posible pedir comida. Ruego por favor actualicen la carta. El empleado hombre se mostró cabreado al preguntar por qué en la carta ponía que la cocina sí que estaba abierta. El trato recibido dejó mucho que desear y nos hubiera gustado sentirnos mejor acogidos. La noche anterior la pasamos en el parador de Alcañiz donde fueron muy amables. Llegamos con mucha ilusión al parador a disfrutar de la estancia y el trato recibido nos quitó las ganas de volver la verdad.
No está en el casco histórico, peatonal, por lo que es perfectamente accesible en coche. Y muy tranquilo. En cafetería nos facilitaron comida caliente a pesar de la hora a la que llegamos, amabilísima la camarera . Tras muchos kilómetros conduciendo bajo la lluvia, nos resucitó. Gracias
Decepcionante. Parece un hotel de carretera. No está abierta la cafetería por la mañana, obligando a coger el desayuno del hotel. Falta ambientación tanto exterior como interior. Nada característico de la zona en la que se ubica. También deberían cambiar las bañeras por ducha. Tiene que mejorar y renovarse
Hace años estuvimos alojados en este Parador y ahora volvimos para disfrutar de su gastronomía y entorno. Aprovechamos para comprar una serie de ocho libritos que ha editado recientemente Paradores con el fin de difundir los valores patrimoniales que encierra la red de Paradores Nacionales. Los edificios incluidos en la publicación son Gredos, Oropesa, Úbeda, Mérida, Hondarribia, Lerma, Santo Estevo y Chinchón. Publicación muy cuidada, muy bien escrita y muy interesante.