Una estancia incomparable.
La atención de todo el personal excelente, a pesar de las circunstancias - el pueblo tenía una feria medieval -. En recepción hicieron todo lo que estaba en su mano para paliar los problemas que nos presentó por la tremenda afluencia de gente al pueblo.
Ha destacar, la visita guiada por el parador, nunca antes nos habían ofrecido algo parecido. Una matricula de honor para la persona que nos llevo y condujo a través de la historia y las peculiaridades del edificio.
Muy recomendable.
¡Estancia más que sobresaliente! Casi un año después de la primera visita, decidimos volver y pasar un fin de semana relajados, en pareja y para desconectar. La ubicación es una maravilla, ya que se encuentra pegado al Castillo de Lorca, la habitación es amplia y con todas las comodidades necesarias para descansar correctamente, el restaurante es estupendo con una comida exquisita y para todos los gustos, el personal es muy atento, cortés y hace que la estancia sea más grata de lo que ya es. Mención especial a Rafael Duarte, uno de los trabajadores del restaurante que, en resumidas palabras, es el mejor mesero que he conocido. Una persona atenta, amable y muy simpática que motiva que tengamos ganas de volver allí y pasemos una estupenda comida/velada.
Nuestra visita ha sido una experiencia sumamente gratificante. El Parador de Tortosa es un lugar ideal para descansar, así como para contemplar desde lo alto las hermosas vistas de la ciudad histórica y la naturaleza, no solo con el sol resplandeciente, sino incluso bajo la luz de la luna, siempre en silencio.
No menos reconfortantes son los manjares que se ofrecen en el restaurante, exquistamente decorado, tales como el menú tradicional de Tortosa o el menú de san Valentín.
Con todo, lo más destacable es la amabilidad y profesionalidad del personal, quienes ofrecen al visitante un trato cordial y personalizado.