Decepcionante.
15 minutos esperando a que nos atendiesen en la terraza que se ofrecía en cartel a la entrada de la cafetería.
Como no daban servicio bajamos al interior.
Pedimos la bebida y un sándwich y nos negaron éste por la única razón de no estar alojados.
Posteriormente un dicen que una de las bebidas que habíamos pedido se había agotado (un bitter Kas).
Ante tanto despropósito optamos por marcharnos no sin antes manifestar nuestra extrañeza, y queja, en recepción. Nos quisieron justificar la forma de proceder en cafetería pero, realmente, no entiendo que esto ocurra en un parador.
Como todos, personal excepcional, gastronomía de lujo, habitaciones fabulosas.
Para repetir. Cualquier pequeña incidencia la resuelven favorablemente e inmediatamente.