El Parador es bonito y el personal amable, pero la climatización de la habitación fue un gran problema. No se podía regular la temperatura: si abrías la puerta de la terraza, el sistema se desconectaba y hacía mucho calor; si la cerrabas, pasabas frío. Además, no había ropa de cama adicional disponible para poder compensar la temperatura.
Una pena, porque el descanso se vio afectado y nos marchamos con la garganta afectada, no es lo que uno espera en un alojamiento de este nivel.
Todo perfecto. El restaurante perfecto, tanto por el jefe de sala como por los camareros y por supuesto los platos que probamos. Tengo que señalar una vez más que lo mejor de paradores son sus empleados.super amables, siempre ayudando y tratando con cariño a los que estamos alojados. Un 10. Para ellos