Castillo y entorno espectaculares. La habitación bastante sobria, como suelen ser en Paradores, con necesidad de mantenimiento (pintura, roces en las paredes, así como falta de mantenimiento o limpieza en alfombras de pasillos). Desayuno excelente. Barista algo brusco al servir copa de bienvenida. Personal de recepción muy amable. Nos dejaron visitar la Colegiata a pesar de ser lunes y estar cerrada al turismo. Visita muy placentera.
El desayuno nos a dejado mal sabor de boca, nos enteramos que no tenían bufet en el mismo momento de sentarnos a desayunar, en ningún momento nos dijeron nada en recepción. A la hora de desayunar nos traen un plato ya preparado con diferentes alimentos y a parte una carta con algunas cosas que podíamos pedir. El jamón estaba reseco y un poco sabroso, las tostadas de pan de molde y el tomate rallado minúsculo, tanto que para una tostada tuve que pedir dos más pero realmente habría que pedir cinco más. El zumo de envase , de la carta que nos dieron no tenían un alimento que pedimos por unas razones meramente absurdas, el café y la leche se quedan fríos porque vienen en unas jarras. Personalmente espero algo más esmerado en un desayuno de un parador y más si te dicen que son 19€ por persona pues me parece poco elegante pues la intención era desayunar todos los días aquí,
Un parador con un jardín muy agradable, sobre todo en verano. Restaurante con buena gastronomía.
En esta ocasión tuve la oportunidad de hablar con su director, me explico el proceso que realizan en el Parador para la maduración de la carne. ¡Riquísima!
Lo peor, la limitacion de plazas de aparcamiento.
Encantadora estancia en el precioso e histórico parador de Olite, dormir en alguna de sus habitaciones situadas en el antiguo palacio te traslada al siglo XV.
Una experiencia "de maravilla" , nos gustó mucho a mi señora y a mi. Pasamos cuatro días especiales. La ciudad preciosa, da gusto disfrutar de la riqueza de nuestro patrimonio. El parador una maravilla que te traslada a otra época. El personal del parador un 10, recepción, limpieza, jefas de sala, etc. y un 12 para Miguel Ángel, Kevin, Marcelo, Mónica Lisset y María Jesús, que nos hicieron sentirnos como en casa. Si tengo que poner un pero es para un señor que creo que sería el jefe de sala, que ponía con su exceso de celo nerviosos en el comedor a los camareros y a nosotros mismos.