Como siempre, estupendo el trato del personal, especialmente en la recepción y en la cafetería/restaurante. Seguiremos repitiendo estancia en esta magnífica quinta manchega.
Hemos estado 4 días en el parador en Melilla y el personal es muy amable, tanto del parador como en la piscina.
La comida excepcional, hay que probar el helado de cuscus y el arroz caldoso.
Parador muy limpio y espacioso.