Simplemente dar las gracias al personal del Parador de Lerma por su gran hospitalidad y amabilidad. Víctor y Mar nos dieron una bienvenida memorable y su amabilidad está por encima de lo esperado. Grandes profesionales. Recomendar comer o cenar en el fantástico restaurante liderado por el gran Maitre y mejor persona, Roberto. Nos hicieron sentir como en casa y eso, para nosotros, es el mejor halago que se puede dar. Gran Parador y enorme personal.
Un edificio precioso, con detalles que lo hacen único y perfecto para pasar un día en familia. Las habitaciones muy cómidas y el almuerzo estupendo. ¡Espero regresar!